Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Nos cambiamos de dirección

Posted by mrevenga en Domingo, 24 febrero, 2008

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La nueva casa

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¡Vámonos para la casa nueva!

Posted by aura en Miércoles, 20 febrero, 2008

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Algo de la fiesta

Posted by aura en Miércoles, 20 febrero, 2008

Yo, como de costumbre, estoy un poco confundido con las novedades. Ahora se entra por otra calle; Milagros le abrió puerta hacia una avenida más amplia con anchas aceras, bien arbolada por si vienen ustedes cuando hace calor y buscan la fresca sombra de los ficus. Yo tiendo a entrar por el mismo camino de siempre y tengo que dar la vuelta, hasta que me acostumbre. Salí por hielos, porque adentro está la fiesta en plena temperatura. Vinieron los Adriás y los Arzacs y las doña Mary y Doña Julia de los mercados de Puebla y de Oaxaca y las cocinas efervescen emanando expectativas ante las que el prójimo arremolinado se desmaya o cae en éxtasis propiciatorio ofreciendo su penitencia para merecer. No hay nadie indiferente porque a quienes no les interesan los placeres del divino Gastro están reunidos en la sala de conciertos motivados por no sé qué runrunes que han soltado la especie de que cada quien escuchará lo que quiera pues aquí se ha ido más allá de lo que antes se llamaba programar y se ha diseñado un Nirvana virtual en el que mandan la voluntad individual y la evocación inevitable.

Hay reminiscencias egipcias y mesopotámicas en los decorados. El sol, el león, la luna, el escarabajo, el toro, la estrella y el halcón están representados por doquier para que todo el mundo se sienta protegido. La sensación general, con todo y el gentío, es de holgura, aunque no deja de haber grupitos que prefieren apiñarse, reir por lo bajo, picardear entre sí sin compartirlo. A veces se apagan todas las luces y en el silencio absoluto se oyen voces conocidas de asiduos de esta página que intervienen para hacer una loa o extender una luminosa felicitación que brilla un instante sin señalar a nadie porque la oscuridad en que estamos todos los demás permanece protegiéndonos de indiscreciones y no habría mano que denunciara las acciones de otra mano contigua que se atreve por fin a descorrer esa caricia que tuvo enrollada tanto tiempo. Y la casa tiene rincones para todos los sentidos. Hay cincuenta nereidas vestidas de gasa acuática repartiendo mariscos en bandejas de plata. Es fiesta.

No hay día ni noche pues nos iluminan y nos oscurecen todos los meridianos de la tierra. Cosa que le da al jolgorio un toque novedoso y fantasmal. Nos oímos pero no nos vemos; nos vemos pero no alcanzamos a tocarnos; nos tocamos pero somos el aire de una ilusión. Yo me desplazo por todos los salones como anfitrión que soy (ya puse el hielo en donde toca) y voy brindando con todos con mi mezcal en vena, un riego por goteo que me mantiene en el grado previo al de la euforia. Y voy acercándome a cada uno para ver que estén atendidos y para pedirles que disculpen lo que falta; quizás la fiesta no dure un día sino muchos; poco a poco, entonces, iremos haciendo los ajustes necesarios para que todo el deus ex máchina que hay previsto funcione como se debe y se vean las fotos y se oigan las grabaciones y aparezca el mundo que, mal que bien, es lo único que puede darnos en realidad la sensación de haber estado en una fiesta perfecta. Gracias por estar aquí, gracias a todos…

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Pre soneto en el quiosco

Posted by aura en Miércoles, 20 febrero, 2008

En el quiosco de un jardín recoleto y deliciosamente aromado que queda en algún lugar al oriente de la casa apareció de pronto alguien, de seguro con información privilegiada acerca de que hoy no habría poema y a quien con toda evidencia se le habían pasado las copas pues tenía un faldón de la camisa fuera del cerco del cinturón y se puso a declamar este despropósito. De más está decir que en cuanto terminó lo mandé a otro lado para distraerlo y me regresé a limpiar el quiosco.

PRE SONETO EN EL QUIOSCO

Reyes, obispos, magnates,
cardenales tonsurados,
millonetas, purpurados,
el zar de los aguacates,

el señor de los tompiates
y todos los delegados
de los sitios encumbrados
han entrado en los debates:

cuál es el diario mejor,
qué bitácora prefieres,
quién es el que te llegó,

y todos claman: Jor, jor,
si ver el mejor prefieres
es alejandroaura blo.

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¿Es hoy o es mañana?

Posted by aura en Martes, 19 febrero, 2008

¿Se acuerdan de la bizantina discusión mundial que se armó sobre si se debía celebrar el inicio del tercer milenio en el 2000 o en el 2001? Todos tenían razón porque unos querían señalar cuando nace y otros cuando cumple un año la criatura, pero finalmente ganó el cambio de nueves a ceros; el borlote se hizo en el 2000, y todas las amenazas apocalípticas naufragaron: ¿No se iban a colapsar los sistemas de computación del mundo afectando a las bolsas y a todos los sistemas financieros? ¿No se iba a perder el control de los arsenales atómicos con lo que la tierra quedaba expuesta a un estalladero como de feria? ¿No quedarían automáticamente perdidos todos los datos que se han recabado sobre el conocimiento del universo porque todo lo telescópico está regido por la computación y volveríamos a tener sólo el conocimiento de los marineros, que no es poco? Ah, y los aviones, ¿se acuerdan del rumor de que se desconectarían los sistemas de vuelo a la hora en punto y ¡cataplum!, los que anduvieran pajareando se vendrían a buscar pasto? Nada, nada pasó de lo augurado por los catastrofistas, sólo hubo fiestas, música, cohetes y bengalas, y nos pusimos a seguir con nuestra idéntica cotidianidad.

Claro que no me cabe duda de que el aniversario es mañana. El día que escribí el primer mensaje destinado a este blog y Milagros logró el de ponerlo a la disposición de todos, fue el 20 de febrero de 2007, y hoy es 19. Pero lo que tenemos en discusión interna es si hoy termina el ciclo, digamos, o se acaba mañana; o, por el contrario, mañana ya empieza otro. Una cosa subjetiva, por supuesto. La cuenta ¿se cierra hoy o se cierra tumorrou? Y sí hay que definirlo porque antes, con un sentido un poco teatral que no sé por qué se ofreció para este festejo, tengo que mandar la tercera llamada, y tiene que quedar claro si la mando en el transcurso del día o la mando a la media noche. De todos modos el huso horario hará que a unos les llegue hoy y a otros mañana; sin contar con que, como no es teléfono, cada quien abre su correo electrónico a la hora que le da la gana. O lo abren allá cada cuándo.

Pero bueno, para efectos caloríficos podríamos decir que hoy termina el año cero y mañana comienza el año uno. No, así empezaron las dificultades del milenio. Aquí termina el año uno y comienza el año dos. No cumple dos años, cumple uno pero es el año dos. ¿De acuerdo? Y Milagros se ha pulido surciendo la desgarradura que tuvimos al terminar julio pasado y arreglando la casa ya unificada con toda clase de primores para recibir a los amigos –quedó bien chula, ya verán-, de modo que no vamos a dejar esto para mañana y empezar la cuenta nueva hasta el 21. Corremos el peligro de que el aroma de los perfumes se desvanezca y se nos hagan correosas las crocantes tostadas que preparamos. De modo que aprestaos porque ya sea hoy en la noche o mañana temprano os encontraréis con las chirimías y los atambores del festejo. No estaría mal que el que quiera y pueda se tome una copa a nuestra salud; nosotros, desde aquí les digo, lo haremos a la de sus queridas mercedes.

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Oigo ruido

Posted by aura en Martes, 19 febrero, 2008

OIGO RUIDO
a Salvador Flores

A veces me levanto de noche para seguir un ruido.
Pienso quién anda allí, quién camina, quién toca.
Lo que perturba el sueño de mi casa tranquila
¿es ruido, sombra, recuerdo? ¿Pasa algo?
El perro y la gata se me quedan viendo:
no pasa nada; duérmete, querido,
la noche tuya y nuestra está tranquila.

¿Entonces por qué me desperté?
¡Hace tanto que cuido que no suceda nada!
Las puertas y las ventanas;
mi familia, mis huéspedes;
también mis cosas están en su lugar.

Luego tomo un vaso de agua, una copa de brandy,
enciendo un puro, me miro un rato en el espejo.
Éste era yo; sí, éste era yo; todo está en orden.

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Lunes nublado

Posted by aura en Lunes, 18 febrero, 2008

Amaneció nublado como si fuera el penúltimo día de la creación y todavía faltara inventar el sol. Qué agobio. Ya todo hecho pero informe, a punto de servir aunque un poco crudo todavía. Un túnel gris de materia húmeda del que están proscritos el matiz y el detalle, hijos rebeldes de la luz empeñados siempre en la reconquista del reino. Es lunes, claro, día en que está permitido todo incordio entre las fuerzas superiores porque queda la semana entera para solventar las diferencias; hoy se pueden desplegar los peores panoramas y exagerar con detalles histéricos el dramatismo cósmico, al cabo hay tiempo para romper los cántaros y emborronar la hoja en que está escrito el mundo. Habrá martes y miércoles y toda le secuencia de luchas que impondrán su ley, modificando el código de relaciones tanto como sus fuerzas lo permitan, guste o no guste a los minuciosos adoradores de los días de cielo azul y transparencia de cristal brillante, como este inútil pendolero que imagina que el agua se hace en otra parte, que viene por cauces ajenos a las batallas de la luz y la sombra y queda lista de por sí para estar en su lugar sirviendo.

Porque sí, está muy bonito así contado, pero el problema está más gordo de lo que parece; en el ciclo de las estaciones está resultando éste el de mayor sequía de que se tiene memoria; los embalses y acequias están en mínimos y habrá que empezar a sacrificar el regadío, con lo que la producción agrícola que se avecina puede entrar en situaciones de desastre. Habrá que empezar a priorizar los cultivos básicos sobre los suntuarios y poner el ojo en lo que va a costar traer de otras partes del mundo lo que aquí deje de producirse, porque sacrificar el abasto será lo último, por supuesto; nadie se imagina políticamente posible que porque haya un año –o una secuencia de años- de sequía, se va a dejar de abastecer a la gente de lo que está acostumbrada. Eso puede ocurrir en otros continentes pero no aquí, empezarían a caer gobiernos y regímenes hasta que hubiera quien garantizara que saldrá suficiente agua del grifo y habrá manzanas y lechugas, azúcar y canela para lo que se necesite.

Otras son mis preocupaciones en realidad, pero corrí la cortina y me encontré con este gris que pesa como conciencia maltratada y se me impuso sobre toda consideración. Pero yo en realidad debiera estar con el tema del aniversario porque ya sólo queda un día para que se complete el primer racimo y me vea de nuevo ante el vacío del paracaidista que tiene que arrojarse al ventarrón. Quedan el poema de hoy y el de mañana y luego hay que tomar la decisión acerca de lo que sigue. Sobre todo, resolver las dudas que ayer planteaba, si es que tienen solución previa. Y hay que preparar la ropa para la fiesta y ver los últimos detalles. Las luces, la seda, los terciopelos, el cartón pintado. Anoche estuve terminando la tercera llamada para mandarla antes de que la oscuridad deje la sala en punto muerto. Quedó bien; ustedes la recibirán mañana por correo electrónico y darán su opinión, pero yo creo que quedó bien.

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Sistema audiovisual

Posted by aura en Lunes, 18 febrero, 2008

SISTEMA AUDIOVISUAL

¡Ah, gritemos!
¡Gritemos!
Ninguno ha de salirse con la suya,
con la misma vamos todos.
¡Gritemos!
Ningún escudo sirve,
ninguna malla defiende
y el parapeto del sueño
sólo es fino algodón envanecido.

A uno ya se le cayó la lengua,
a otro le ha crecido tanto un pie
(pobrecito almamía),
a cualquiera lo mordió la rabia misma
y no faltó alguna a la que el mar
se le hizo chico,
la tierra, chica,
el aire, chico, el infinito, nada.

¡Aullemos, pues!
Volvamos al aullido.
¿Qué otra cosa, de verdad, nos queda?
Con nuestras manitas acariciantes,
con nuestra boca amansada,
con nuestro modito fino,
con nuestro pecho caído del paraíso,
aullemos,
volvamos al aullido,
a la mueca insumisa,
al gesto intemperante,
a la verdad rotunda en la cara del aullido.

¡Sin melindres!
¡A lo mejor logramos algo! (¡Ah,
malditisísima conciencia!)
¡Atrás los nervios!
¡Abajo la compleja payasada del sistema nervioso!
¡Aullemos!
¡Anden, aullemos! ¡Volvamos al aullido!

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Conversación en domingo

Posted by aura en Domingo, 17 febrero, 2008

Quedan poemas de La patria vieja para hoy, mañana y el martes, y ahí se acaba el libro, sexto publicado en este blog y escrito entre 1973 y 1985. Recordarán ustedes –quienes se asomaron a las primeras páginas de la bitácora- que el propósito era publicar los poemas inéditos que entonces tenía, pero se acabaron prontísimo y acarrearon la presentación en sociedad de los anteriores y los anteriores. Por quedar, quedan muchos, así que podemos seguir centaveándolos y publicando uno diario durante otro año. Por cierto, el poema de hoy, que es el que le da título al libro, es un poema bastante largo; ármense de paciencia y poniendo los ojos en blanco digan conmigo: en fin, es domingo, qué le vamos a hacer. Y ya que es día de descanso y de esa holgura que promete dones que durante la semana son escasos, como la serenidad, la conversación, la intimidad, el ocio, sería bueno paladear la lectura y luego hablar de lo que va a pasar a partir del miércoles. A ver si charlando de ello se me ocurre algo porque estoy como el que va presentar el examen final y luego no sabe qué va a hacer con la carrera.

Ya no me es tan fácil cada día, como a la mitad del año, cuando cogí carrerita, encontrar un tema tirado en el pasillo de la casa; ya levanté todos y descolgué los que había en las paredes y abrí los roperos y las alacenas para mostrar sin tapujos ni rubores falsos cómo es mi casa y cómo son mis días y mis horas; de sobra he instruido a quienes tienen la fineza de leerme sobre mis visitas al hospital a las aplicaciones de quimioterapia y de los efectos, a veces leves y otras no tanto, de los medicamentos adentro de mi sensible persona y de las consecuencias que algunos de ellos han provocado. Y como, para colmo, mi vida está bastante limitada a los ámbitos referidos, pocas aventuras hay, de ciudad o de campo, laborales o de sociedad, que me dieran pasto de ese que endulza la mano cuando se acerca para alimentar el ganado de la curiosidad. Es cierto que tengo los periódicos cerca, de donde no pocas veces he tomado informes, pero no me apetece hacer glosa de las noticias del mundo, no siento que haya nacido para eso.

Pero lo que debo confesar, antes a mí que a ustedes, es que me gusta mucho tener la obligación diaria de escribir aquí, por lo que desecho la idea de dejar de hacerlo o incluso de cambiar la periodicidad. Podría modificar quizás el formato, la estructura de los textos; buscar caminos diferentes, ponerme retos. Pero eso sería ir a más, y no sé si quiero ir a más, o simplemente seguir con lo que hago. Qué inquietud. Todo dependerá también, por supuesto, del estado de mi salud, porque el ánimo, que es el que pasa la gasolina a los pistones, a veces inyecta más y a veces nomás tose. Bah, es domingo, faltan lunes y martes; ya se verá. Hoy, que ya se diluyeron los efectos de la última aplicación médica, sería bueno tomarse un mezcalito y sentarse a platicar con algún amigo de tantas cosas estupendas que se podrían hacer si se pudiera.

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La patria vieja

Posted by aura en Domingo, 17 febrero, 2008

LA PATRIA VIEJA

I

Hagamos las paces;
que sea testigo el sol de que la voluntad de ser bueno
y la ilusión comercial de ser malo
nada tienen que ver con la desnuda tentación
de decir que la vida que pasó por nuestras manos
fue sencillamente buena.

Éste es otro septiembre y el clima es claro;
las pasiones a que está sujeta el alma
aflojan la tensión sonriendo complacidas:
Haz tu día y tu noche encuerado como un ángel,
sopla el cuerno.

Entonces miro mi cara seca como pantalla de asombro
y creo que está bien.
Maravilla es que viva,
que palpite tan fuerte este corazón solo,
que tenga ganas de decir a cuatro voces
que quiero continuar el juego.

Qué sabroso menearse suave bajo el sol elefante
cuando la vida está en un puño
y todo lo que nos lastima y nos alegra
está en un cesto de flores
sobre el que orinamos con placidez.

II

Me hundo en el gris corazón urbano de la lluvia,
¿y qué humo me detiene?
¿Qué amago me haría retroceder
si ya me di a la germinación todo dispuesto?
Aquí grito empapado por el gusto de gritar;
me voy a la serenidad última con mi regalada gana;
envuelto en hulla y barro creo por fin que la vida fue por algo
¿qué importa si entiendo, miserable de mí,
los destinos de la sal y del cobre?
Soy una cosa que además de morirse
se puede recostar en un pecho verdadero.
Lo horrible hubiera sido no volver jamás,
quedarse donde nos aplaudían a rabiar.
Oh espléndidas cadenas que me ha atado al goce
sin negarme la pena,
sigo siendo el que canta aturdido de mundo.

III

¿De qué hablas? –dice un pájaro enjaulado.
Y no me dejo; doy vuelta a la nefasta lágrima,
meto la mano en la jaula
y con sangre caliente que fue trino
le hago mi ofrenda al sol.
Soy yo el que revienta las cuerdas leves del arpa.
¡Jodida poesía!

¿Qué mejor que la tortuosa y rebuscada paz
del que se tira a un pozo
antes que correr el peligro
de que sus armas se enamoren de las armas contrarias?

A la danza no todos entran.
Sólo la música es perfecta
y se cuela en el hombre como plomo derretido.
Ningún peligro mayor que la ironía
que transforma en luz las llagas de los martirizados.

¡Gloria a las escenas pintorescas
que sin escrúpulos se dejan pintar en el paisaje!
¡Gloria al sol que evapora el agua del rencor
y nos deja perfectamente secos!

IV

El depravado pan me da las buenas noches
y entra con su migajón al juego.
No dice, pero bien que diría:
yo soy la panza truculenta del mundo,
yo soy el único dios y la memoria de Dios.

Me hincho, se me escurre una lágrima,
se me olvida mi nombre, niego la limosna,
exijo en un sólo acto que sea reconocida
mi incompleta necesidad de amor.

Anoche dormí hecho una furia, sin sueños,
rabioso contra mi cuerpo dormido;
en toda la noche no me abandonó la ira.
Me levanté desnudo como el primer hombre del mundo
y dispuesto a pactar.

Hice un tabernáculo en la cocina
para adorar al padre pan
y lo dejé sobre la mesa de altar al descubierto,
a la humedad, al aire, a las moscas,
al moho y al orín.

V

Me pregunto hasta dónde sería capaz
de llegar mi perfección
pues no hay razón para vivir tan secamente;
sería dueño de luces
antes que víctima de un espeso sol
con el que nunca he podido.
Pero hace falta doblar y desdoblar el alma
tantas veces al día para estar en forma
y el miedo empuja tan fuerte hacia la incuria.

El frío de nuevo, la horrorosa pigricia,
la flojera que me dice espérate tantito,
dale tiempo al tiempo, aliméntate bien;
mañana está bueno el día
para saber hasta dónde llega la vida.
No te apures.

VI

He sido siempre yo el que se va,
y siempre con una pinche sonrisita
que me sale del anonadamiento.

Amabilísimo al decir adiós y envuelto en fantasía
soy el que ha dejado su paraíso y su infierno
para que engorden los otros,
y cada vez más flaco, más el puro hueso,
he tratado de inventar que oigo
unos extraños cantos de sirena.

Tampoco era posible, si se ve con calma,
mantener de buena fe un estado serio de cosas
que ya estaban riéndose de mí desde mucho antes.
Ya es inadmisible ser buen hombre ante mí mismo.

VII

¿Qué propongo? Que me acaricie Verónica
hasta que sus manos suavísimas me levanten la piel
y que en la carne viva entierre sus labios gordos
y mastique. ¡Qué propongo!
Mi nombre es Alejandro
y lo cambiaría por volver a estar
perdido en la delicia de creer en la vida.

No es justo que empujemos más
esta carreta que dio tanto ya de sí.
¿Quién inventa una geometría nueva,
algo nunca visto que transforme el sentido lineal
de esta continua mierda?
¿Quién puede poner su inocencia a prueba
decidido a quedarse definitivamente sin ninguna virtud?

¡Qué cosa hincarse ante una mujer
para besarle el vientre
mientras sus ojos se eternizan
y sus manos y sus pequeñas ilusiones
se nos enredan en el pelo
como hijos inquietos que hubiéramos tenido!
¡Que qué propongo! ¡Joder, qué burla!

VIII

En realidad no quiero hacer las paces,
no me doy, burlo al contrario;
este juego me gusta más que la esperanza.

Ya sé que en el momento más inesperado
cae la muerte con cualquier pretexto.

Así que qué me importa.
Tengo manos y pies,
tengo mi boca y mi casa
y las más pequeñas partes de mi casa
están conmigo.

En efecto: me desnudo y me alabo.
Soy señor de la puerta y la ventana,
soy señor de la cocina y el baño
y estoy aquí conmigo discutiendo muy campante
si será mejor poner un biombo
o desechar de plano la idea
de compartir con alguien los floreros,
los cuadros,
las toallas,
las verdades
y las mentirijillas.

IX

Está pues; no terminaré nunca este cuaderno;
a cada paso hay razón para empezar de nuevo,
como si todo lo que se ha dicho
estuviera pendiente de ratificación.

Insisto cada momento en desamar a la vida
a fin de poderme preguntar,
si llego a conmoverme,
qué cosa es lo que tuvo este orden
que no me satisfizo.
Es eso, no me llena la vida.

Las horas que me quedan
¿serán todas como ésta?
¿Serán todas tan inverosímiles como ésta?
¿En todas las que vienen campeará la duda?

Quizás todo se debe
a que es mucho más que tristeza
de lo que esta imbuido mi corazón.

Oh estrella rotísima,
despedazada estrella,
¿en qué momento hubiera sido fácil
elevarse sobre la condición?
¿Ha pasado el instante?

Si es así no queda más que lamentarnos.
Ay, pobre de nuestro amor
para siempre condenado a las bajas esferas,
pobres de nuestras lágrimas de amor;
ay de nuestros ridículos trajes
y de nuestra lengua;
ay, pobres de nosotros los que tenemos sangre y dientes;
pobrecito de mí
que por una milésima de risa inoportuna
no alcancé la humana perfección.

Malhayan mis abundantes pruebas
con las que hubiera querido demostrar
que tengo la verdad
a pesar de las ciencias,
de los partidos políticos,
de las fiestas de quince años,
del arte cinematográfico.

Ay, pobre del que sabe
que ni el más pequeño mendrugo de su alma
alimenta a Dios.

Lamentémonos, pues todo está perdido
y de nada sirve la fragancia de la razón.
Quitémonos de la alegría sabatina
y del goce dominguero.

Hecha con dolor la vida cotidiana
nos va a dar el principio elemental,
el corazón de la fruta,
el agujero instantáneo que hace la piedra en el agua
y en razón del cual podremos comenzar de nuevo
un día
el ejercicio modesto de vivir.

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