Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Archivo de 31/01/08

Patitos en el sueño

Publicado por aura en Jueves, 31 Enero, 2008

Una nueva modalidad ha ocurrido en mi manera de dormir; en mi manera de empezar a dormir, más bien. Tengo la costumbre de no tomar la línea horizontal si no tengo suficiente pesedez como para quedarme dormido ya, sin darle muchas vueltas al asunto; nada de embarcarme en esos rieles interminables en los que se desliza monótono el insomnio, prefiero leer o escribir o babosear en cualquier cosa; de modo que lo normal –toses aparte- es que me acueste y a los pocos minutos haya pasado las trancas y ande pastoreando sueños.

Pero la novedad consiste en que me ha dado por empezar a soñar y despertar de nuevo, como si sólo se tratara de un enunciado, del encabezado de lo que va a haber en el reino de Oniro, el genio de los sueños al que manda Zeus para engañarnos. Me quedo dormido unos instantes –no sé cuánto porque me he resistido a encender la luz y ver la hora- que pueden ser segundos o unos pocos minutos, o quizás no tan pocos; el caso es que tengo la sensación de que apenas rocé esas aguas entrenadoras del olvido y he vuelto a salir a la compacta noche para seguir esperando mi turno, que suele ser enseguida, sin dilaciones innecesarias. Como cuando uno tira piedras en el agua, con fuerza y lo más paralelo que se puede a la superficie, buscando que no se hundan sino que vuelvan a salir al aire al menos una vez; lo que llamamos hacer patitos.

Lo soñado en esos instantes ha estado claro, definido, bien presentado y por lo general sencillo, como si una voluntad del otro lado me tratara de convencer de que me conviene ingresar al territorio y dejarme llevar sin oponer resistencia, de que no hay peligro y de que será una experiencia agradable. Cosa curiosa porque nunca he tenido desavenencias con el sueño; duermo siempre con soltura y sin conflictos. Bueno, siempre es mucho decir porque no faltan ocasionalmente los días de pesadez estomacal, de enfermedad cualquiera, de entusiasmo etílico o de nervios por algo, pero son excepciones, lo normal es lo que dije antes.

No sé a qué pueda responder esta novedad pero estaría bien que quienes explican los sueños lo tomaran en cuenta porque estoy seguro de que es una rareza; a nadie le he oído contar que le pase y en mí se está volviendo reiterativo, lo que me sucede siempre. Me ocurrió anoche también pero tienen tan poca sustancia estas vistas previas que por la mañana no tengo la más remota idea de lo que fueron. El aperitivo, la botana de los sueños. Aunque hay veces, como ésta, anoche, en que en vez de seguir al teaser la película completa sigue el horror de la instalación del equipo profesional de toser que se ubica y arranca con sus actividades sin importarle un comino que el monito allí acostado haya cumplido con todos los requisitos previos para dormir tranquilo. Menos mal que hoy fui ya muy temprano a los análisis de sangre y al rato voy a rayos X y enseguida a la consulta. Dirá el oncólogo con qué seguimos. Porque de toser, ya.

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Las casas terrestres

Publicado por aura en Jueves, 31 Enero, 2008

LAS CASAS TERRESTRES

1

Amplio
como el más amplio amor
es el espacio
donde las montañas
dan de sí su cuerpo elaborado;
sobre uno de estos senos de la tierra
pone su mano el sol
y se levanta.

2

Al vapor de la mañana
hundí mis ojos,
toqué árboles, arcilla,
toqué el color con ellos,
toqué las pieles de las frutas,
las lenguas ásperas toqué
de los ganados
usando de dulce la verdura
y en la humedad mis ojos se perdieron
con la dicha.

3

Detén tu espesa y húmeda maraña,
viento;
párala un poco
mientras pasan mis ojos
a peinar la cabellera tenue de la luz.

4

Ay la rosa
fragante de
mi corazón
despedazada
por el amor
de la
ciudad,
amortajada
en humo,
desodorizada,
ay la rosa.

5

Ponme una mano
en los ojos
para
ya no estarme viendo,
porque si sigo
me voy a estrangular
de rabia
que me tengo.

6

En la inmensa forma
de la noche
aparece la luna
para hacer constar
que el universo
es harto palpable,
como el cuerpo.

7

Por supuesto que no creo
en la reencarnación.

Pero me gustaría saber
si naceré de nuevo.

Sólo por decidir qué cosas
puedo dejar para después.
8

El mal,
una naranja oscura;
el bien,
una clara naranja.
Amor mío.
libérame.

9

La palabra
es lo menos,
es el cuchillo con que se corta
la sandía.

10

Mis ojos
como burbujas
se me deshacen
en las manos.

Tengo en la garganta
un nudo ciego.
Voy a echarme
a volar
dentro de poco tiempo.

11

No hay nada definitivo
aquí estoy puesto no más
como una verruga
en la espesa nariz del mundo
y no hablo
sino para hacer que el tiempo
se detenga
y no llegue nunca
la catástrofe final.

12

Con el dedo meñique
me rasco el corazón:
esta casa que hicimos,
estos muros cubiertos,
qué de color, qué de
violento gusto colgado
en las paredes.
Hasta los pisos
están llenos.
Este laberinto en el que
ya no nos perderemos
ni de chiste.
Mientras tú estás dormida
y sueñas que me voy,
yo sueño que me voy.

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