Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Archive for 31 agosto 2007

Libro y blog

Posted by aura en Viernes, 31 agosto, 2007

La ventaja de los libros es que son objetos portátiles que te puedes llevar a tu casa o a donde quieras y usarlos sin restricción de fecha ni de horario. Llegas con libros de más y los acomodas en el librero o los amontonas en los alteros de pendientes, y ahí se pueden quedar el tiempo que quieran; años, incluso; toda tu vida, si quieres, y aún así es muy probable que alguien llegue a tus exequias, lo vea, lo coja, se ponga a leerlo mientras otros hacen el rito de difuntos y acabe llevándoselo porque crea que tú a lo mejor ya no lo necesitas. Mientras que otras formas de lectura, como ésta, tienen condicionantes más restrictivas; una, entre muchas otras: si no lo lees ahora, mientras tienes en tu ordenador o computadora este programa, es probable que ya no puedas leerlo el año próximo porque el software esté descontinuado o rebasado y la ley vertiginosa del mercado haya sacado ya otro más versátil, más rápido, más claro, más apropiado para las necesidades globales del momento.

Esta forma de bitácora, además, tiene la desventaja de que día a día te va alejando la página anterior, como arte de birlibirloque, y es cada vez más difícil llegar al principio, si es que de casualidad llega a interesarte y te gustaría no ir de atrás para adelante sino en la secuencia lógica en que aprendimos a leer y en que pasaron los días reseñados. Yo mismo, cuando trato de encontrarme con los pasos de algo que escribí aquí hace tres o cuatro meses, me desespero con el andar de cangrejo que hay que aplicar para recorrer páginas que son como rollo de papel que hay que extender para llegar al principio. Como los papiros. Por eso se inventaron los códices, que vinieron a resolver un problema idéntico al que tenemos hoy, toda proporción guardada.

De modo que la alarma sobre el desplazamiento del libro y el catastrofismo sobre su muerte con que nos hemos encontrado a veces me parecen innecesarios y aspaventeros. Consumida la euforia de la novedad, se habrán de separar las aguas y lo que es tierra volverá a ser tierra y lo que es océano nos volverá a arrebatar, como siempre, con sus promesas de mundos nuevos. Lo único que ocurre es que ahora tenemos más formas de lectura, más oportunidades de acercarnos a la letra escrita y una riqueza de información con la que no habíamos soñado nunca; cada vez está más al alcance de cualquiera todo lo escrito; lo que no quiere decir que la información de por sí sirva para algo en el trabajo de la cultura, en la formación de la gente, sino que las oportunidades, que se han multiplicado por millones y millones con relación a las que teníamos con sólo los impresos en papel, abren posibilidades prodigiosas a la educación pública y al desarrollo del conocimiento en todo el mundo. Otra cosa es que las dejemos, como hemos ido dejando todo lo demás, en las manos voraces del interés económico.

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Solo

Posted by aura en Viernes, 31 agosto, 2007

Ya sólo quedan poemas de Júbilo para una semana, luego supongo que comenzaré a sacar, uno por uno, los de Poeta en la mañana, aunque tengo por ahí unos inéditos que no se hicieron cuaderno en su momento y quizás me anime, no sé, no sé…

SOLO

Ya va siendo la tarde,

¡qué horror!

se acerca

la interminable noche.


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Bocata y torta

Posted by aura en Jueves, 30 agosto, 2007

Cosas del temperamento. Modo de ser. Influencia del paisaje. O vaya a saber usté. El caso es que la diferencia entre un bocata y una torta son abismales con todo y ser esencialmente lo mismo: pan de campaña, comida rápida, alimentos de camino. Un bocata es una pieza de pan con algo dentro, como jamón, queso, huevo, chorizo, carne. Una torta es una pieza de pan con algo dentro, igual que el bocata. Pero distinto. Ha de ser por lo mismo que los españoles se acercan al mostrador y dicen: un bocata de lomo y una caña; mientras que los mexicanos solemos decir: ¿me puede preparar por favor una torta de lomo adobado?, pero póngale poquitito chipotle, y a ver si me puede hacer favor de despacharme una serpentina bien elástica. O algo por el estilo. Aunque el barroco sea europeo, acá es historia pero en México es identidad. Bueno, y el pan, no se diga; antes del encuentro entre los dos continentes no había trigo en América, punto. Cuando quepa les cuento la relación de los mexicanos con el pan. La confusión de nuestras lenguas está arraigada en la diferencia esencial que tenemos con las palabras torta y tortilla.

La tortilla española es huevo batido con patatas y cebolla cocido con aceite en sartén; la mexicana es el pan cotidiano de maíz precocido con agua y cal, molido hasta hacerlo masa, aplastado en forma redonda por las manos o con prensa y acabado de cocer sin grasa en una plancha caliente. Otro día hablaré del taco, que es la institución alimenticia mexicana más emblemática y en España sólo adjetivo que define un trozo de algo, o una palabrota. Torta, para los peninsulares es, además de un bofetón, una masa de harina con otros ingredientes que se cuece en el horno a fuego lento. Torta en mexicano es un mundo de posibilidades gastronómicas. Si en España pides un bocata de jamón, te dan un pan abierto por en medio con una porción de jamón serrano; si pides en México una torta de jamón te dan un pan abierto por en medio, con una de sus caras internas untada de mantequilla y la otra de una pasta hecha con frijoles (judías, para vosotros), con una rebanada (loncha, decís) de jamón cocido (que vosotros llamáis york), con unos cortes longitudinales de tomate y de cebolla, una hoja de lechuga, unas rajas de chile jalapeño en escabeche y coronado con un poco de aguacate que habrá de distribuirse por dentro al apretar ambas caras del pan para comerlo, y, según el caso, le pondrán antes de cerrarlo mayonesa o crema (que acá se llama nata).

En cada tortería podrás encontrar características propias, la torta de la casa, el estilo personal; los ingredientes y las posibilidades son ilimitados aunque sean básicamente los mismos; algunos hacen la torta sobre una plancha caliente, de modo que cuando te la dan tiene reminiscencias de hogar; unos le ponen mostaza, otros un adobo con la receta secreta del abuelo que fundó la tortería; aquel le pone una salsa de chile morita mientras que otro sazona con un aceite que contiene ajo, comino y el toque selecto de su gusto personal, y alguno más te ofrece rajas de chile serrano y cebolla fritas en manteca, para que le agregues al gusto. Todo cabe en una torta, incluso los excesos de la gula. Un bocata, en cambio, es una especie de expiación por no haber podido disponer del tiempo necesario para sentarse a comer.

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De antes

Posted by aura en Jueves, 30 agosto, 2007

DE ANTES

No tengo cosa contigo

realidad

más que esta

torpe secuencia

de apariencias

que se acaba en

absolutamente nada.


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La noche final

Posted by aura en Miércoles, 29 agosto, 2007

Creo que conté ciento diez y ocho y de esos sólo sobrevivieron dos, el aeda y el heraldo Medonte, y a todos los demás, uno por uno, se los escabechó a puerta cerrada unido ya por fin con su hijo Telémaco, a quien vimos transformarse de muchacho inseguro en guerrero capaz, ayudados por el porquero Eumelo, personaje entrañable que hace un papel magnífico como constatación de la legitimidad de Odiseo para volver a su casa y de la constancia del hogar para con el héroe, y del boyero Fileto que aparece providencialmente en la historia y sirve para reforzar la acción. La catástrofe perfectamente orquestada por la astucia de Odiseo no tiene desperdicio, a éste le atraviesa el cuello con una flecha, a aquel le hunde la lanza bajo la tetilla y le perfora el hígado, al otro le corta la cabeza que sigue hablando mientras cae separada del cuerpo, y quizás los más de cien pretendientes, fuertes y capaces, que van cayendo se habrían repuesto cuando Melantio, el cabrero, que está de su parte, les trae a escondidas algunas armas, pero Palas Atenea interviene también como combatiente y todo se lo lleva la cachiporra.

Pero lo más notable -acuérdense quienes lo leyeron conmigo en voz alta, hace años- es cuando, después de que las esclavas han recogido y amontonado los cadáveres en el patio y limpiado el salón con trapos y esponjas y toda la escena ha cambiado, le avisan a Penélope que ahí está su marido, que ha vuelto disfrazado del mendigo que recibieron y que ya ha ejecutado la venganza esperada, que baje y lo abrace y reciba como lo desea y se merece. Penélope se le acerca desconfiada y en lugar de lanzarse a sus brazos, como sería de esperar en una historia de tanta apariencia retórica, se sienta enfrente de él y se pone a mirarlo con curiosidad y una melancolía que traspasa la piel y pone los pelos de punta; han pasado veinte años, recuperar la cercanía y la espontaneidad no va a ser fácil. “Su corazón revolvía una y otra vez si interrogaría a su esposo desde lejos o se colocaría a su lado, le tomaría de las manos y le besaría la cabeza. Y cuando entró y traspasó el umbral de piedra se sentó frente a Odiseo junto al resplandor del fuego, en la pared de enfrente… El estupor alcanzaba su corazón.”

Es larga la secuencia de las almas tratando de acercarse sobre la dificultad del tiempo y la violencia. Ella sentada frente a él, callada, con una sonrisa a medias entre la suspicacia y el llanto. Y él azorado, sin entender lo que le pasa. Sólo hasta que le demuestra que conoce el secreto de su lecho conyugal porque él mismo talló su base sobre un olivo viejo y construyó la alcoba en función de ese tronco tallado, Penélope accede a reconocerlo luego de haberle dicho a la criada, para probarlo, que saque el labrado lecho y haga otra cama, con lo que Odiseo se sulfura pensando que alguien ha cortado el tronco imposible de mover porque está arraigado a la tierra. La metáfora es insuperable, claro, pero es el mejor colofón que puede tener la historia. Y todavía, para que les rinda, Palas Atenea les alarga la noche deteniendo a la Aurora de rosados dedos.

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Esfera

Posted by aura en Miércoles, 29 agosto, 2007

Un día de estos voy a juntar todos los poemas de agua e integrarlos en un solo libro; quizás les convenga.

ESFERA

Agua mansa

y redonda

la laguna

me asombra.


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Los días señalados

Posted by aura en Martes, 28 agosto, 2007

Ya es casi como si fuera una golosina, como si me tocara ir a una sesión de régimen alimenticio en donde me dan platillos que si no los disfruto de momento sé que tarde o temprano me ayudarán a tener un mejor cuerpo, una silueta más viril, como más viva, como antes, pues, y cada vez es también un hecho más administrativo, digamos, más burocrático: siéntese allí, Alejandro, ¿en cuál la ponemos?, y yo elijo en cuál brazo tengo menos pinchazos recientes. Dos horas escasas y listo, me voy con mi quimioterapia a otra parte. Primero a la calle en donde el mediodía de agosto está floreciente; de pronto se nubla y comienza una discreta lluvia de verano, de esas que rocían como si fueran a planchar, pero la gente en las terrazas de Diego de León sigue tomando sus cañas y comiendo sus aperitivos sin inmutarse; algunos comen ya la comida fuerte del día pero no se arredran ante las amables gotas que parece que piden permiso para refrescar un poco; si acaso, alguno cubre el pan con una servilleta. Escampa. La nube pasa. El verano sigue.

Luego de detenerme en algún quiosco a mirar encabezados de los periódicos (Rajoy dice que aunque pierda las elecciones no se irá a su casa y no dejará la dirección del PP; parece una declaración nerviosa porque faltan muchos meses), me encuentro con Milagros que viene caminando en sentido contrario pues vamos uno en busca del otro –prodigios del teléfono móvil- ella de un trámite bancario, yo, ya dije. Y ligeritos de pies y tomados de la mano caminamos todavía otras cuadras hasta la parada de un autobús que nos lleve a casa, estoy de humor para caminar y para regresar en transporte público. Pero la tarde en casa, sobre todo por disciplina, es reposada; así será toda la semana; quizás mañana me sienta decaído, cuando el medicamento esté en el cenit de sus efectos, pero tengo lecturas de sobra y entretenimientos de reposo en abundancia. Comienza el hipo que por lo pronto no es amenazante; viene y se va. Pero la lucha verdadera, la soterrada conciencia del trabajo que debo hacer está emergiendo: hay que vigilar celosamente la digestión y la lentitud intestinal que provoca el medicamento. Tengo que equilibrar fibras y comida no irritante y al mismo tiempo cuidar de que no sean alimentos astringentes. Una odisea, pues.

Y a propósito: después de tantas peripecias y tanto trabajo como nos ha costado, ya llegó por fin Odiseo a Ítaca pero tan astuto no se deja conocer ni siquiera por Eumelo, el porquerizo que le cuida las piaras con tanto amor y devoción, y Palas Atenea -¿qué se puede hacer sin la intervención de los dioses?, a ver díganme, qué, o sin el teléfono celular-, ha ido a advertirle a Telémaco que los pinches pretendientes le tienen puesta una celada para matarlo a su regreso del continente, a donde fue a buscar noticias de su padre porque ya la situación en su casa es insostenible, llevan tres años banqueteando a costa de la riqueza de Odiseo y ya le están urgiendo a Penélope, con maneras que han dejado atrás la galantería, para que se case con alguno de ellos, y que pare de engañarlos con la telita que teje de día y desteje por las noches. Ya ustedes saben lo que va a pasar; y yo también, pero cuánto disfruto volviéndolo a leer quietecito en mi cama.

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Dormido

Posted by aura en Martes, 28 agosto, 2007

DORMIDO

Vivo dormido

y necesito

dormir más

la noche

me ha dejado

exhausto.


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El espejo borrado

Posted by aura en Lunes, 27 agosto, 2007

Katábasis. Hay que irse aprendiendo la palabrita, que significa descenso a los infiernos. Pero no vayan ustedes a pensar que se trata de bajar al infierno a la manera de Dante: un averno espeluznante en donde a las almas les ocurren los más sanguinarios episodios de crueldad y vileza que se pueden concebir para alguien que habrá de padecerlos por toda la eternidad; inteligencias muy enfermas, perversas, malvadas, muy ambiciosas del poder terrenal tuvieron que haber creado semejante imaginación que pone los pelos de punta. El Alligieri bordó en una obra maestra lo que durante siglos habían ido construyendo y poniendo en práctica las infames cúpulas intelectuales –si se les puede llamar así- del cristianismo. No, me estoy refiriendo a otro descenso a los infiernos, la katábasis griega, la que heredó de Grecia el cristianismo de los primeros días, la que describe Homero cuando Circe manda a Odiseo a entrevistarse con el alma del adivino Tiresias que ya reposa en el Hades, en el lugar a donde van todas las almas de los muertos, para preguntarle si volverá a Ítaca, si volverá a ver a los suyos, y todo lo que le inquieta y nos servirá a los que estamos escuchando, o leyendo en nuestro caso -porque ahora quién nos recitaría la Odisea-, para activar el interés que nos lleve hasta el final de la historia y no quedarnos con la sucesión de desgracias que les ocurren al héroe y a todos sus compañeros.

La palabra no debiera ser infierno –que el papa anterior ya había clausurado y el actual le volvió a dar licencia de funcionamiento- porque está teñida de lo más maligno y morboso que pueda crear la imaginación, ni descenso, porque el descenso está marcado por la degradación por oposición al ascenso, sino otra cosa más cercana a la desaparición; en vez de infierno, el más allá debiera llamarse espejo borrado -o tal vez espejo a tierra-. Sí, katábasis quiere decir pasar al espejo borrado. Pues resulta que allí Odiseo, en efecto, se entrevista con el alma de Tiresias, y el ciego lo pone al corriente sobre todo lo que quiere saber. Pero lo más chistoso es cómo hace para ahuyentar a las almas que se le dejan venir, incluida la de su mamá y las de montones de matronas que perdieron a sus maridos y a sus hijos en Troya y las de muchos otros héroes que andan por ahí, por el espejo borrado, sin sufrir ni gozar, allí, en donde se va diluyendo, poco a poco, la memoria.

El rito consiste en hacer a las puertas del Espejo Borrado un hoyo en la tierra y verter en él sangre de un carnero negro recién sacrificado; las almas vienen a querérsela beber porque están acostumbradas a esas ofrendas y de eso se mantienen mientras alguien se acuerde de ellas y les haga sacrificios, pero para evitar que se agandallen la sangre los primeros que llegan y poder esperar a Tiresias, tiene que poner la espada atravesada sobre el hoyo con la sangre. Digo que es chistoso porque las almas qué miedo pueden ya sentir por una espada, ni modo que las vuelvan a matar, y menos a su mamá. Pero bueno, tengo el buche repleto de chismes que contar y de cosas que se me habían ocurrido pero no me alcanza la página porque esto sólo es una bitácora y no un libro de aproximaciones. Nomás era para decirles que se aprendan la palabra katábasis, que Homero está en contra de la idea que tanto priva acerca de lo que puede pasar después de la muerte. Y que lean la Odisea, que está buenísima. O bueno, que la lean otra vez, ha mejorado mucho.

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Hoyo negro

Posted by aura en Lunes, 27 agosto, 2007

Y a propósito de lo que les digo, este poema es una idea aproximada de lo que puede ser la perduración de mi alma cuando sea fantasma.

HOYO NEGRO

Yo flotando

adentro de los muros de mi casa

literalmente impreciso,

exhálito,

-me pregunto lo que iré a sentir

cuando la vivan otros-

asomándome a verlos por un hoyo de la luz.


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