Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Pelos

Posted by aura en Viernes, 17 agosto, 2007

Si supieran ustedes cuántas coqueterías y vanidades tuve con el pelo. Aunque uno diga que no y que los muchachos de ahora se hacen garigoleos que en nuestros tiempos se habrían visto pésimo, la verdad es que se ven preciosos. Ojalá que nos hubiéramos atrevido, pero es que literalmente no se podía, no había peluquero que se arriesgara a hacerle a un ser humano lo que les hacen a los chicos con la capilaridad de la cabeza. Qué maravilla. Rapado todo y unas trenzas de rasta en la coleta, un muchacho entró anoche en el bar en donde cenamos, en Haro -donde los grandes vinos de Rioja, y qué delicia el vinito de nada que pedimos-; lástima que tenía un cuerpo sin gracia, bajo de estatura y carente de movimiento en la línea; lo que en mexicano se llamaría un tamalito. Pero llevaba su corte de pelo con alegría. Y al fin y al cabo era su juventud vivida así. Nosotros –yo a los catorce- aspirábamos a peinarnos como Elvis Presley pero se necesitaban unos centímetros de pelo que la opinión de mi mamá no estaba dispuesta a tolerar. De modo que en cuanto pude rompí con ella para dejarme el pelo como me diera la gana. Cosa que a todas luces este chico no se ha visto obligado a hacer. Triunfos de la democracia.

En otra etapa que recuerdo, recién pasados los treinta, cuando ya el pelo me había acariciado los hombros y había caído un poco loco sobre la cara bella del amor, tenía el pelo rizado y abundante, y tanto que podía ensortijarlo con los dedos después de bañarme y obtener un peinado afro que andaba dando envidia a los pelones. La queja que tengo de mí mismo es que nunca he usado cámara de fotos, porque ahora les enseñaría la imagen de ese muñequito tropical con un gusto inmodesto que, aunque me sacara colores a la cara daría testimonio verídico de mi apariencia; total, uno es uno: el que fue, el que es y el que será. Luego anduve con el pelo pintado de rubio cenizo un par de años por una obra de teatro en la que el personaje lo requería y cuando acabó no podía dejarlo porque hacía todo el tiempo programas de televisión y no podía salir sin pelo ni con los colores a medias. Horrible. Hasta que al fin volví a mi cabello canoso, que cada vez más blanco prematuro resaltaba mi madurez vigorosa y me empezó a hacer un tipo interesante.

Me duró el pelo blanco y abundante hasta hace poco. Me lo dejaba crecer sin reprimenda como había hecho siempre; iba a la peluquería lo menos posible y entre el champú y el acomodo con la mano dejaba que el viento jugueteara conmigo y con los ojos de las muchachas que me miraban. Unas sí y otras –muchas- no, como es. Me acuerdo, por ejemplo, de una época en que mi cabello blanco era emblemático en los lugares en que me movía y había ojos que lo seguían con entusiasmo. Y más vanidades podría ensartar en torno al cabello, intimidades que me sonrojarían pero qué me importa, lo malo es que se me acaba el espacio, no tanto de la página como de la coherencia para seguir hablando de tema tan poco útil, tan intrascendente y vano. Y todo era para contarles que ahora los pelos -pocos- me crecen para donde les da la gana, ingobernables. Perdonarán ustedes, el hombre es cosa frágil y cuando se ve a sí mismo hace mal si no se engolosina.

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8 comentarios to “Pelos”

  1. María Aura said

    Pués a mí me parece que tu nuevo look, de Tintín, o de pajarito bebé, te queda muy bien. Y, como dice tu señora, te ves muy guapete. ¿Me marcas a mi cel?

  2. Habemos jóvenes que aun no podemos juntar el valor necesario para modelar nuestro sacrosanto cabello en aquellas formas inusitadas que mencionas… algo en esos extravíos del estilo nos ahuyenta (o llena de vergüenza).

    Maravillosos textos.

    Saludos.

  3. delia rosalia mateos said

    Hola Alejandro,me recordaste cuando tenias el programa en el radio y las cosas que te decian tus admiradoras,tus compañeros te ladraban y reiamos mucho.Buenos recuerdos.Delia

  4. M. Ordoñez said

    …Yo fuí una de esas entusiastas seguidoras de aquel cabello blanquecino…ja!

  5. max said

    que bueno que encuentro de nuevo el blog, es una canallada deveras andar haciendo daño donde no se debe , como los malandros que se la llevan haciendo tonterias en las calles , gracias de nuevo por rectivar el blog ,,,

    max fragoso
    hermosillo sonora

  6. Paty Ordóñez said

    Mi querido Alejandro:
    ¡Cómo olvidar tu blonda cabellera!…
    En la Madre Sopa, con aquel gorro de cocinero, la filipina, que te sentaba tan bien… ¡una chulada! (suspiro…)
    Yo también tenía unos rizos codiciados por los muchachos y envidiada por las damas…
    y ahora ya no… (suspiro)…

  7. Paty Ordóñez said

    Pues mira tú… ya viéndote tan sonrriente y con tus pelitos muy a la moda, cualquiera diría que te pusiste de ese gel que tanto usan los chavos… te ves muy lindo…

  8. Señor Aura. Encontrar este blog hace un par de semanas (desafortunadamente al anterior llegué cuando ya había sido hackeado), me ha recordado dos programas que en su momento encabezaron mis listas de preferencias: ‘En su tinta’ y ‘Entre amigos’.

    Desde el día que mi cabello inició su retirada, y cada vez que no puedo peinar lo que va quedando, me consuela pensar que un cabello que se va es una idea que llega.

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