Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Los días señalados

Posted by aura en Martes, 28 agosto, 2007

Ya es casi como si fuera una golosina, como si me tocara ir a una sesión de régimen alimenticio en donde me dan platillos que si no los disfruto de momento sé que tarde o temprano me ayudarán a tener un mejor cuerpo, una silueta más viril, como más viva, como antes, pues, y cada vez es también un hecho más administrativo, digamos, más burocrático: siéntese allí, Alejandro, ¿en cuál la ponemos?, y yo elijo en cuál brazo tengo menos pinchazos recientes. Dos horas escasas y listo, me voy con mi quimioterapia a otra parte. Primero a la calle en donde el mediodía de agosto está floreciente; de pronto se nubla y comienza una discreta lluvia de verano, de esas que rocían como si fueran a planchar, pero la gente en las terrazas de Diego de León sigue tomando sus cañas y comiendo sus aperitivos sin inmutarse; algunos comen ya la comida fuerte del día pero no se arredran ante las amables gotas que parece que piden permiso para refrescar un poco; si acaso, alguno cubre el pan con una servilleta. Escampa. La nube pasa. El verano sigue.

Luego de detenerme en algún quiosco a mirar encabezados de los periódicos (Rajoy dice que aunque pierda las elecciones no se irá a su casa y no dejará la dirección del PP; parece una declaración nerviosa porque faltan muchos meses), me encuentro con Milagros que viene caminando en sentido contrario pues vamos uno en busca del otro –prodigios del teléfono móvil- ella de un trámite bancario, yo, ya dije. Y ligeritos de pies y tomados de la mano caminamos todavía otras cuadras hasta la parada de un autobús que nos lleve a casa, estoy de humor para caminar y para regresar en transporte público. Pero la tarde en casa, sobre todo por disciplina, es reposada; así será toda la semana; quizás mañana me sienta decaído, cuando el medicamento esté en el cenit de sus efectos, pero tengo lecturas de sobra y entretenimientos de reposo en abundancia. Comienza el hipo que por lo pronto no es amenazante; viene y se va. Pero la lucha verdadera, la soterrada conciencia del trabajo que debo hacer está emergiendo: hay que vigilar celosamente la digestión y la lentitud intestinal que provoca el medicamento. Tengo que equilibrar fibras y comida no irritante y al mismo tiempo cuidar de que no sean alimentos astringentes. Una odisea, pues.

Y a propósito: después de tantas peripecias y tanto trabajo como nos ha costado, ya llegó por fin Odiseo a Ítaca pero tan astuto no se deja conocer ni siquiera por Eumelo, el porquerizo que le cuida las piaras con tanto amor y devoción, y Palas Atenea -¿qué se puede hacer sin la intervención de los dioses?, a ver díganme, qué, o sin el teléfono celular-, ha ido a advertirle a Telémaco que los pinches pretendientes le tienen puesta una celada para matarlo a su regreso del continente, a donde fue a buscar noticias de su padre porque ya la situación en su casa es insostenible, llevan tres años banqueteando a costa de la riqueza de Odiseo y ya le están urgiendo a Penélope, con maneras que han dejado atrás la galantería, para que se case con alguno de ellos, y que pare de engañarlos con la telita que teje de día y desteje por las noches. Ya ustedes saben lo que va a pasar; y yo también, pero cuánto disfruto volviéndolo a leer quietecito en mi cama.

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8 comentarios to “Los días señalados”

  1. Alejandro:

    Para el hipo tengo un remedio casi milagroso que ha ido pasando de generación en generación en mi familia desde los tiempos de mi tatarabuela. Se trata de humedecer con la saliva propia un trozo de hilo rojo (puede ser también un pedacito de estambre color rojo) y colocarlo justo en la frente en el espacio que queda entre las cejas por encima de ellas.
    El resultado es asombroso: a los pocos minutos se te ha quitado el hipo como por arte de magia.
    No sólo mi familia ha probado y comprobado este remedio sino que cada amigo o conocido con quien comparto este remedio se ha quedado maravillado de su efecto.
    Espero de todo corazón que a ti te sirva.
    Saludos cordiales desde Málaga

  2. Manuel Rodríguez said

    Alejandro: que esta semana la quimioterapia sea benevola contigo e implacable con las células insurrectas. Algunos médicos hemos estudiado a fondo lo del hilo rojo y parece que no, que no funciona muy bien, ahora eso sí, no hace ningún daño. Un abrazo.

  3. Mercedes Boullosa said

    Mi estimado, tu nuevo blog, al que no había tenido ni dos minutos para meterme, quedó de pelos, a veces es así ¿verdad?, las fallas, las faltas, las ponchaduras, las catástrofes, pequeñas o magnánimas, nos desanquilosan, aún sin quererlo, y cosa de uno, que de ello, emerjan mejores paráisos, como tu blog, que vaya que me llevó de paseo, y con eso de que yo no llego ni a Chachalacas, cualquier propuesta de viaje, aunque sea cybernético, me entusiasma. Escuchar tu voz, fue otro gran regalo, gracias. Felicidades por el blog, en verdad Milagros, te hizo un mejor milagro, eso de entrarle a la modernidad, a veces deja, porque otras veces, nomás da desesperación, yo en verdad me declaro, homo sapiens, sin chip incluído. Te mando un gran abrazo, y ninguna receta para tu hipo… lo del hilo rojo con salivita, en Pánuco, la tierra de mis hijos, era muy bien acogido, mi teoría, es que hay que hacer de todo para no sentir la ansiedad que da tal trayecto, beber agua al revés, vaya, hasta vocalizar si es necesario, toda la suerte, y que te sea leve. Todo mi amor. La Pior

  4. Alejandro, me sigue sorbrendiendo tu vitalidad. En tus textos hacer parecer una katábasis como un paseo dominical por el campo florido. Recibe un saludo de Norberto desde San Luis Potosí

  5. Arturo Quetzalcoatl Torres Herrera said

    Querido Alejandro Aura:

    Estás presente en mi memoria televisiva y literaria desde los años del Entre Amigos con el “Güiri” y la enormidad poética de “La Patria vieja” que guardo entre mis libros más preciados y ciclicamente leídos (junto con otros); no olvido tampoco esas deliciosas sobremesas del programa de televisión, del cual no recuerdo el nombre, en que de una pecera sacaban papelitos con palabras varias y cada invitado tenía que contar algo relacionado con ellas, especialmente recuerdo a Heraclio (¿es con h?) Zepeda (¿es con z?) contando una serie de mentiras deliciosas sobre su rancho y sus vecinos. Por supuesto que “Salón Calavera” esta presente también en mis recuerdos de teatrero juvenil. Todo lo anterior se ve superado por tus relatos actuales, la lucha contra el cáncer que estoy seguro ganarás y todas tus experiencias recientes, las cuales al ser contadas por ti de primera mano se vuelven de inmediato parte de uno, o al menos de sus recuerdos. Te perdí la ruta por mucho tiempo y solo tus libros te hacían presente, no sé porqué estás en España, ni desde cuando, no conozco a Milagros, pero de acuerdo a lo último leído estoy seguro que es una gran mujer, compañía justa para alguien como tú, así que agradezco a los hackers (que stupidez de labor) colombianos por haber sido el camino para haberte localizado de nuevo y leerte con la afición de siempre (me estoy poniendo al día), recibe un abrazo y la solidaridad cibernética de uno de tus admiradores y amigo desconocido que está contigo. Un abrazo desde Puebla.
    CUATRO:
    De las horas más muertas que tenía
    tú me sacaste al mundo
    y me pusiste a cantar.

  6. Mariasun said

    En Burgos nos sentimos queridos por ti, sabemos que estamos en tu recuerdo, desde antes de “La Tizona” y después de Silos, hasta el infinito… ahora te acompañamos en tu Odisea particular. De los monjes (de Silos) tengo que decirte que a mi si que me transmiten, desde siempre y los he visto cuando el gregoriano no era “una moda” cuando a los actos litúrgicos solo les acompañaban 6 o 10 personas, poco mas, claro que de esto hace mas de 45 años, pero te insisto los conozco muy bien,he ido en muchas muchas ocasiones y en diferentes etapas de mi vida y se que no les gusta, a los monjes, la popularidad y en Burgos, en Castilla somos austeros y miramos hacia adentro… Milagros te podrá hablar de nuestro carácter, pero siento mucho, mucho que no te fueras a gusto de la Abadía, me encantaría que volvieras y poder a acompañarte, quizás no era tu momento, la predisposición cuenta… para todo. Enhorabuena por tu nuevo libro y todo lo de Calanda. Sabes que te queremos y te admiramos. Un beso para los dos.

  7. Patricia Quintana said

    Dios te bendiga, Ale. No sabes el placer que es leerte. Dios te conserve con nosotros muchos años más.

    Patricia

  8. Raúl Dorbeker Castillo said

    Pregunto: ¿y porqué no le instalan un cateter permanente para que ya no le piquen más venas?
    En 1994, mi hijo de 2 años de edad, se le diagnosticó rabdomiosarcoma embrionario en seno paranasal. Fue tratado exitosamente en el Instituto Nacional de Pediatría, por el Dr. Rivera Luna y la Dra. Cárdenas Cardós. Excelentes oncólogos pediatras. Ahora tiene 15 años de edad. Está sano. Estudiando la prepa.
    Durante dos años recibió quimio, radio y lo operaron varias veces. Desde el primer día le fue instalado un cateter subdérmico. Se lo recomiendo.
    Suerte.
    Raúl.

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