Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Archive for 30 septiembre 2007

Hoy domingo no trabajo

Posted by aura en Domingo, 30 septiembre, 2007

¿Qué pasa si el hombre de la bitácora despierta y no tiene ganas de anotar nada? Es domingo, piensa, y aunque quisiera no ser afecto a las costumbres religiosas, comprende que algún día se tiene que desconectar, hacer algo distinto, olvidarse del trabajo. La imagen de Jehová descansando después de seis días de afán infatigable para separar la luz de las tinieblas, las aguas de la tierra, el miedo de la alegría, y todos los demás contrarios que haya separado en esa semana para desbastar el caos y con ese material construir el universo, le da al hombre del diario un cierto repeluz porque usar la metáfora le parece poco serio pero no tiene ganas de pensar en algo más complicado. Para colmo el domingo no amaneció tan luminoso como sería de desear; los domingos tienen de por sí la responsabilidad de calentar a sol despejado los fríos de toda la semana. Y amaneció nublado.

Y no nada más: los trinos de los pájaros tienen que aumentar y el color de las flores está obligado a ser más intenso; el perro debiera ser más gracioso y obediente y los ruidos de la calle relacionarse con cosas festivas, diferentes del resto de los días. Pero resulta que lo que oigo es el pregón del gas que acaba de pasar en la voz de un par de hombres que lo gritan a todo pulmón. Yo no sé si nosotros necesitamos gas pero mi hijo, que es el señor de la casa, está dormido y no me parece cómodo despertarlo en domingo para preguntarle si hace falta gas. ¿Y si saliera y les dijera que vengan más tarde?, no, no creo que me hagan caso. ¿Va a querer gas o no va a querer gas?, ¿cómo cree que vamos a regresar más tarde? ¿qué no ve que tenemos que ir a todas las demás colonias que nos tocan? Y ni modo de apelar al espíritu dominical para decirles es que hoy no se trabaja, están ustedes contraviniendo la ley universal del descanso. Mírenme a mí: me levanté y en vez de ponerme a trabajar como todos los días, cogí mis crayolas y me puse a rayonear el cuaderno.

Tal vez en unos minutos el sol, que estaba renuente, salga y se disponga a calentar y a iluminar los globos que los niños tienen que comprar en los parques y a atosigarlos cuando corran detrás de sus respectivas pelotas o los botes de cerveza o de refresco que elijan para patear, y yo tenga que desdecirme de mi apreciación de que es el ritmo del universo el que está flojeando y no yo. Es posible que este domingo sea igual que los de todos los meses que llevo escribiendo este blog sin quejarme y sin buscar pretextos y sólo sea algo de mi biorritmo lo que me tiene desguanzado. Creo que no, que el hombre que hace esta bitácora hoy no tiene gas para hacer nada, dejemos la página en blanco, que los demás comprenderán.

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Posted by aura en Domingo, 30 septiembre, 2007

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Tos

Posted by aura en Sábado, 29 septiembre, 2007

La modalidad ahora es la tos. Me acuesto de lado y comienzo a toser; me volteo pensando que del otro lado no se me oprime el pulmón, y toso. Una tos seca y sin gracia, antipática como un tío que se hace notar al llegar de visita pero no trae nada de regalo, como un invitado inoportuno. Estoy hablando y el aire en vez de salirme con palabras me sale con toses. Está bien: entre la pleura y el tubo por el que entra el aire que respiro hay un estorbo, un crecimiento anormal de algo, un tumor que incomoda y me produce lo que el médico calificó como tos irritativa. Ande usted, sea lo que sea, llámela como quiera, pero cómo jode. Se repite, se repite, crece, aumenta, hasta que se convierte en arcada y entonces me deja descansar un breve plazo. No me duele la garganta, no me escurre la nariz, no es infección, no estoy mormado ni afónico, no me sirve de nada tomar agua ni comer miel; los efectos de los paliativos no llegan tan adentro; es una tos mecánica sin personalidad, sin compromiso con las vías respiratorias, sin esperanza.

Ya la había tenido desde antes del diagnóstico fatal, digamos que fue una señal, aunque yo no la haya sabido interpretar; no en Madrid sino apenas llegué a México. Cajum, cajum; a tose y tose. Luego, de regreso a Madrid, disminuyó notablemente, aunque se hace presente cuando he tomado algunas copas y no paro de hablar. Cajum, cajum. Una incomodidad grandísima porque acaba doliéndome el tórax de tantos espasmos musculares. Aunque ahora estoy en abstinencia completa pues cualquier copa me destroza el castillo de naipes del vigor que voy haciendo con gran esfuerzo durante el día, me duelen las piernas, me duele la espalda, me duele la cintura y me fatigo de dar unos cuantos pasos o de subir unos cuantos escalones; de modo que: ley seca. Bueno, una cerveza me tomé para bajar la tlayuda, no soy doble A, pero mientras los demás tomaban mezcal y se reían contentos, a mí se me hacía agua la boca y se me iban los ojitos, y tosía.

No la traje de Madrid. A la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas llegué respirando con natural soltura y ritmo. Fue aquí, al bajar en el Benito Juárez que comenzó el calvario. Primero noté la fatiga, que me atosiga más porque disminuye la perspectiva de mis paseos y diversiones posibles; pero luego, cuando la tos se hizo presente comprendí que la altura sobre el nivel del mar atacaba de nuevo. Pero lo incómodo es que ahora estoy en Oaxaca, que es mucho más baja y no sólo no se me quita sino que hoy ha estado especialmente enfadosa. Ahora mismo, mientras escribo esta expectorante crónica, como si supiera que estoy hablando de ella, no para de afrentarme con su recurrente impulso. Cajum, cajum. Tal vez lo mejor sería decirle, ándale sí, sacúdeme todo lo que quieras, al cabo me gusta zangolotearme. Y dejar que poco a poco se distraiga y se quede por ahí, papando moscas.

Estoy seguro de que después de desayunar, cuando tomemos la antedicha y malhadada autopista para regresar a casa, habrá tantas otras cosas en qué entretenerse que la tos se irá por donde vino. Hasta que sienta que puede molestarme, porque ya la conozco.

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Posted by aura en Sábado, 29 septiembre, 2007

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Aura en Oaxaca

Posted by mrevenga en Viernes, 28 septiembre, 2007

Aura en Oaxaca

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Oaxaca y Toledo

Posted by aura en Viernes, 28 septiembre, 2007

Después de Tehuacán, la carretera es un desastre; no hay cómo asociarla con los puercos pero se podría decir que es una porquería. Llámanla autopista pero es una vía de doble circulación con un estrecho acotamiento de cada lado para que el que va adelante, si tiene la buena disposición y hay un trecho con visibilidad suficiente, se haga a un lado y puedas rebasarlo, y como tiene que pasar por los muy accidentados rumbos de la Sierra Mixteca, está llena de curvas y hay por doquier deslaves que llenan de piedras de diversos calibres el pavimento por lo que si no te pones trucha es fácil que pierdas la compostura, o la vida, según sea el caso. Pero tiene la notoria particularidad de que te encuentras con frecuencia con casetas de cobro que en lugar de indemnizarte y ofrecer disculpas te cobran, y grandes letreros que te educan y te sacan del error de apreciación: Autopista de tal a tal, seguridad, rapidez, confort, y otras consideraciones que te dejan turulato. Nos detuvimos tres veces por tramos en reparación, mientras pasaban los de allá para acá; en el último retén estuvimos media hora. Esto no podría ocurrir en una carretera del centro o del norte de la República, sería un escándalo y los medios se encargarían de azuzar el descontento, pero parece que el país sigue pensando que el sur lo aguanta todo. Lo que sí vimos a lo largo del camino fueron muchos soldados. Dicen que por aquí abundan los alborotadores.

Pero llegamos bajo un profuso manto de lluvia a la bellísima Oaxaca e hicimos por la noche en el Iago la presentación de mi libro. El Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca es una casa grande y hermosa, del Siglo XVIII, donada por la familia Toledo para hacer el fundamento de la vastísima labor filantrópica del pintor Francisco Toledo en la vida cultural de la ciudad. Por cierto, al llegar a la Galería en donde nos dieron de comer exquisiteces de la cocina local, nos topamos nariz con nariz con el propio Toledo, con quien toda la vida he tenido una relación imposible: lo admiro muchísimo pero su modestia y su timidez me desarman, sus ojillos inteligentes y brillantes me vuelven absolutamente tímido y no sé cómo comportarme. Mi apariencia y mi modo me parecen ridículos; hasta el pelo me parece que lo tengo fuera de lugar. Siempre me ha pasado lo mismo con él. Y lo lamento.

En una sala pequeña pero repleta de personas interesadas leí con entusiamo mis poemas. Eso es otra cosa. Ah, qué grato fue, qué edificante. Lo que más me gusta en la vida es leer mis poemas en voz alta ante espectadores dispuestos, así que imagínense si habrá sido agradable. Hoy y mañana tendremos sesiones de taller con escritores jóvenes y luego regresaremos a México por la misma infernal carretera. ¡Alabado sea el Santísimo!

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Posted by aura en Viernes, 28 septiembre, 2007

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Ecatepec de Morelos

Posted by aura en Jueves, 27 septiembre, 2007

Empezó la balacera. Sin más preámbulos nos fuimos a Ecatepec a lo que vine, a presentar el libro que dio origen a este diario tenaz y persistente en que cada veinticuatro horas aparezco en escena a decir mis parlamentos con más o menos acierto. Hay veces –lo sé porque llevo muchos años en el oficio- que mi actuación resulta más convincente y luminosa, más cercana al personaje imaginado, y otras, se diluye en el concierto como aportación para la trama. Así es y nadie se asombra. Lo que trato de evitar es la rechifla que se lleva el que descorazona a sus espectadores.

Ecatepec es una ciudad de tres millones de habitantes, un municipio enorme que forma parte de esa desproporción que llamamos la ciudad de México, ese amontonadero de barrios, pueblos y ciudades que se abrazan y hacen una unidad descomunal. Está hacia el norte y ha tenido la paciencia de ser gobernada en estos recientes tiempos de alternancia por alcaldes de los tres partidos grandes que sustituyeron a la dictadura de uno solo. Esto le da la esperanza de que algún día mejorará; por lo pronto el que no haya reelección hace que cada tres años todo tenga que empezar de nuevo: estilo y promesas, aciertos y saqueo. Igual que en todo el país cuya clase política se niega a modificar la ley para que el que sirva para gobernar pueda repetir periodos y organizar planes de mediano y largo plazo para su gobierno. Todos son administradores pasajeros cuyo futuro político no está en ser útiles en donde están sino en desplazar a los demás para llegar al siguiente puesto de la escala.

Como desde que llegamos no ha llovido, aunque nos dijeron que hasta la víspera el agua no había dado reposo, y fuimos contra corriente con los horarios porque es ciudad dormitorio, el tránsito estaba fluido y en un tiempo más que razonable estuvimos en el centro de una ciudad tan grande como les digo y con abundantes valores arqueológicos, históricos y naturales que con un poquito de voluntad, conocimiento, inversión y respeto, le darían lugar en el mundo, pero eso necesita un proyecto de gobierno superior a los tres años que duran por obligación, ¿y qué alcalde lo va a emprender? ¿para dejarle la mesa servida al adversario que le suceda?

Por lo pronto, en el auditorio del edificio del Ayuntamiento leí mis poemas ante un público conformado en su mayor parte por miembros de una cruzada de fomento a la lectura que el actual gobierno local ha emprendido: Libro Club de Ecatepec, y compartí con ellos la enorme emoción de haber sido hace años parte creativa de esa iniciativa cultural de gobierno.

Y ahora nos estamos apurando a cumplir los ritos matutinos porque nos vamos a Oaxaca a seguir con el periplo. Y allí tiene que ser de lujo porque son los editores. Me llevaré por supuesto la herramienta, pero si no encuentro cómo conectarme con las estrellas que hacen que lo que escribo aquí lo lean en cualquier parte del mundo al instante, quizás haya nuevos desajustes de horario, tengan ustedes paciencia y comprendan que no todo el monte es orégano.

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Posted by aura en Jueves, 27 septiembre, 2007

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Sonidos de la ciudad

Posted by aura en Miércoles, 26 septiembre, 2007

Ya ven ustedes que hay muchas formas de conocer un sitio, y luego, cuando se distancia uno un tiempo, vuelve, reconoce y con ello se evoca a sí mismo. Ya se sabe que la memoria es altamente creativa, que es capaz de inventar cosas que nos cuela por tan ciertas como lo que estamos constatando ahora. ¡Adió!, ¿no va a ser cierto?, si yo me acuerdo como si lo estuviera viviendo ahorititita. Y en esas felices trampas nos dejamos enredar con alegría.

Uno de esos reservorios de recuerdos son los ruidos, sobre todo los ruidos sociales, los ruidos con clave de utilidad. Pienso en estos seis últimos años vividos en Madrid y apenas hay ejemplos comunes: el chatarrero, que pasa en un camioncito con altavoz anunciándose a sí mismo con una dicción imposible pero que igual no hace falta, porque es como el ropavejero mexicano que pasaba empujando un carro de madera de dos ruedas y gritando algo como, “zpaaaats, ropsada que veeeenda”, o el afilador con su zampoña melancólica, que comparte el instrumento con el de México, aunque con distinta melodía.

Contrario al ruido combativo que hacen los camiones de basura a la medianoche en Madrid, que jalan con gran estrépito los contenedores y los acomodan para que el camión haga su ejercicio mecánico de subirlos, vaciarlos y devolverlos a la tierra, acá pasa a media mañana un hombre por la calle sonando una campana manual que indica que es hora de sacar la basura porque el camión llegará en unos minutos; los hábitos de esta ciudad son distintos, acá hay siempre gente en las casas para entregar en mano las bolsas al hombre que las recibe arriba del camión.

Otra percepción auditiva que es notoriamente distinta entre ambas ciudades es el volumen al que hablan en la calle las personas; en México se habla con almohadas de terciopelo ante la voz para que nadie más que nuestro interlocutor se entere de lo que estamos diciendo; en Madrid se solicita a toda hora testigos públicos de cuanto se habla.

Ahora en Madrid ya no se vocea el gas desde que el gas natural entubado abastece a la mayoría de las casas -hasta hace poco pasaba gritando el butanero-, pero en algunas ciudades de México, como en Zacatecas, por ejemplo, el camión repartidor tiene un equipo de sonido de altísimos decibeles que invade desde tempranas horas el espacio colectivo con una muy agresiva competencia entre marcas que desde primera hora se pelean la clientela sin que el ayuntamiento les imponga reglas de comportamiento social en defensa del recato de los vecinos. En la ciudad de México todavía se escucha ocasionalmente la voz humana natural que grita “el gaaaaaas”.

Me puse a evocar y se me vinieron a la memoria montones de pregones y ruidos de la ciudad que ayudaron a construirme y hoy ya no caben, pero otro día los usaré para escribir otra página inútil, como ésta.

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