Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Una reflexión

Posted by aura en Jueves, 6 septiembre, 2007

Nunca debí haberme puesto en este brete, qué necesidad tenía yo; pero siempre es lo mismo, cuando algo se me ocurre, chico se me hace el mar para echarme un buche de agua; a la hora de emprender todo el tiempo creo que puedo con la subida al Citaltépetl, llevando además una carga de alcatraces para demostrar que con el frío se conservan mejor e imaginándome de antemano la fotografía que me van a tomar al lado de esas atrevidas y heroicas flores coronando las alturas volcánicas. Me pongo a pensar y digo: si el fotógrafo es hábil y el tiempo está despejado, capaz que en el horizonte de su foto se alcanzan a percibir las puntas nevadas de la Malinche y el Popo y el Ixtla. ¿Y alguien cree que me inhibe la desproporción de mi fantasía? ¡Qué va! Hago todos los preparativos y el despliegue como si lo que emprendo fuera realizable; me enfundo los calcetines y los zapatos apropiados, compongo con mi gesto la cara seria de los convencidos y me lanzo. Y claro, acabo dándome batacazos que, la verdad, a mi edad ya no los merezco; mejor fuera que sentara cabeza e hiciera cosas a la medida de mis debilidades y limitaciones.

Tan fácil que hubiera sido proponer desde el principio que escribiría en esta bitácora cada vez que algún acontecimiento me pareciera relevante o tuviera algo que dejar inmortalizado en la casa del verbo; pero no, tuve que salir con mi temperamento por delante, como si estuviera en condiciones de retar a nadie ni de poner ejemplos de nada: todos los días. Una página nueva cada día. Si al menos hubiera elegido un tema, o una línea editorial, un sistema de asuntos a tratar, un criterio orientado hacia alguna racional encomienda, como hablar de literatura, o de política, o de enfermedades, o de la vida del barrio. Sacara yo de mi chistera cada vez la paloma blanca de las mejores mentiras si hubiera optado por la creación permanente y todos tan contentos al verla volar azorada en la habitación del asombro. Pero no, así no más, a lo natural, dije que escribiría una página cada día en este cuaderno, sin especificar de qué, y me veo ya entrampado, al filo de las doscientas que llevo, en un callejón sin salida.

Empantanado es la palabra, enfangado en un muladar de desperdicios tan poco atractivos como han sido mis últimas páginas escritas. Jinicuiles o cuajinicuiles, que lo mismo da Chana que Juana, vienen a ser frutas incomprensibles que a nadie dicen nada si no las ha probado, y que los venezolanos se pongan un nombre u otro, qué más da; llámense Sadanjuséin o Leididí, vivan tranquilos con lo suyo, o como perros y gatos, legislando lo que se les cante, que para eso tienen su muy suya soberanía, y yo retome la seriedad de mis obligaciones y me vuelva a plantear si sigo escribiendo despropósitos cotidianos usando como pretexto los bocatas y los perritos calientes, las tortas y los pantumacas, o hago un alto y elijo de qué voy a escribir en lo sucesivo. Con seriedad de objetivos, con propósito didáctico, con miras trascendentes, y no nada más a lo que me salga. Pues qué es eso.

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8 comentarios to “Una reflexión”

  1. Manuel Rodríguez said

    Alejandro:que bueno que ya apareció tu página. Parece que hoy no tenemos buen día, ni modo, pero por favor sigue escribiendo de los bocatas, de las frutas exóticas que sin haber paladeado ya probé, o de cualquier tarugada (tal vez haya que registrar esta palabra en el diccionario) que se te ocurra, con la condición de que lo sigas haciendo tan bien, con tanto amor a la palabra.
    Un abrazo y te veo mañana.

  2. ¿Pues qué es eso?, dices.
    Cultura, según creo, mi querido Alejandro.
    No sé los demás qué opinen, pero uno de los grandes aciertos de tu página (conste que digo “uno”, porque son muchos) es ese no ser pedante, cultoide, intelectualoide y demás adjetivos que se le endilgan (a veces con razón) a quien ama pensar, crear con el intelecto, con la razón pero que, desgraciadamente, también ama quedarse con el producto de sus intereses, no compartir con los demás o compartir utilizando un código que sólo entiende un restringido número de personas.
    Tú no sólo eres poeta sino también divulgador de poesía, y la poesía no sólo habla del alma, de las rosas y de los senos de las mujeres sino también de jinicuiles, hot dogs y hasta de la caca (en “Las Mil y una Noches” hay un cuento dedicado a la caca; en la poesía -y en la vida- prehispánica náhuatl se canta a la mierda como a aquello que abona la tierra, bendiciéndola y haciéndola productiva).
    Cultura es todo eso, y culto es quien habla de todo, no sólo de (a la venezolana) “Quirkegard” o “Nitch”. Y si agregamos que “más culto” es una persona que sabe dialogar y compartir lo que sabe con los demás aunque el diálogo sea sobre fútbol, el continental, un perro de barro que se rompió, agujeros en la pared que se descubren obras de arte, peripecias en el hospital, jñovenes que hacen fiesta en plena calle, caramelos y desayunos… ora sí que “fructíferos”, entonces estamos en presencia de un pequeño milagro que nos da su tiempo con ganas de platicar y compartir y no con ganas de embarrarnos en la cara lo que sabe.
    Ojo, jamás dije que esto debe encadenarte. Digo sólo que esto y muchas otras características de tu persona, de tu trato con los demás y, sobre todo, de tu cultura y de cómo la compartes, son las que hablan extremadamente bien por ti. Eres una lámpara en un mundo semiárido que brinda su luz atrayendo a infinidad de insectos que te prefieren porque no eres de esas lámparas con fierritos que si no tienes cuidado y los tocas te mueres electrocutado.
    Así que por mi parte, decide si gustas escribir con menos periodicidad, pero no adoptes el plan, el menú o el elenco premeditados porque le quitarías un elemento importantísimo a tu página: la sensación no de llegar al blog de un escritor famoso sino la de llegar a la sobremesa de un amigo, quien además no se cansa de repetirte día con día que qué pendejo, que por qué no vienes también al desayuno y a la comida y a la cena y al continental y a la cantada y al teatro y a los jinicuiles y la las carnitas y al mar y… ¡pero qué bien que se está aquí! (¿Verdad?).

    Un abrazo grande.

  3. elvira portilla said

    Alejandro: en el pasado ya hiciste mi vida de ama casa más llevadera, cuando te escuchaba en un programa de radio junto con German Dehesa; a la hora en que mis pequeños hijos y yo comíamos, te escuchaba y disfrutaba con tus charlas tan amenas y como me divertía que en el programa apenas te hacías de la palabra y ya no la soltabas ante los reclamos de Germán. En ese tiempo tampoco tenías un tema ni una línea y cúantea gente debío haberte disfrutado igual que yo.

    Mis hijos han crecido, en casa estoy la mayor parte del tiempo sola y leerte me reanima por que tu pensamiento es el único pensamienti inteligente con el que con el qu me conecto.

    Además, para que chingaos crees que existimos los simples mortales sino para admirar y aprender de los tocados por las musas así hablen de hot dogs o de Ulises.

  4. María Elena Reynaldos said

    Don Alejandro,
    ¡Por favor no se ponga reflexivo… me asusta de solo pensar que no quiera seguir con esta página que nos hace el día a muchos…!
    Si quiere no nos escriba diario, pero no deje de hacerlo.

  5. LETICIA JARAMILLO said

    Mi muy estimado Don Alejandro:
    No deje de escribir, acabo de encontrar su blog, siempre me saca una sonrisa, no solo por lo que estoy leyendo sino porque repentinamente recuerdo las cosas que hacían y decían en su programa de televisión, Usted, Ligia Escalante y Andrés Bustamante.

  6. Paty Ordóñez said

    Mi querido Alejandro:

    ¡Faltaba más!… no me digas eso… ¿cómo que quieres limitarte?
    Déjanos leer esa cotidianeidad que hace de tu escritura una delicia…
    Como dice Fernando… ¡cultura!… de eso nos hablas diariamente, con tu agradable estilo… sigue deambulando por sus caminos infinitos y enriqueciendo el mundillo que cada uno tenemos…
    No te me achicopales…

  7. Delia Mateos said

    Querido Alejandro,ni lo pienses me has hecho adicta a esto y no me vas ha dejar así,todo lo que has escrito es muy interesante.Delia

  8. Rosa said

    De eso se trata querido Alejandro, de “a lo que me salga” y no es por adular en vano, es porque todo lo que “le sale” a muchos nos entra al alma…
    ¡Un abrazo!

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