Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Archive for 30 noviembre 2007

La portada la hizo Alberto Blanco

Posted by mrevenga en Viernes, 30 noviembre, 2007

Posted in fotos, Poeta en la mañana | Leave a Comment »

Alabanza de rutinas

Posted by aura en Viernes, 30 noviembre, 2007

Qué sería de nosotros sin rutinas; si no pudiéramos prevenir con datos de la experiencia previa lo que puede ocurrir en el siguiente acto de la ordinaria vida, estaríamos indefensos ante el azar y no maduraríamos nunca, jamás tendríamos la solidez de saber cómo son las cosas, lo que puede esperarse, y la consolidación del criterio no llegaría jamás porque estaríamos expuestos a lo inédito cotidiano, y aunque sus encantos fueran enormes acabaría por aniquilarnos con su novedad eterna. No grito por las calles ¡que viva la rutina!, pero escancio su sabiduría vieja y acogedora en el silencio de mi lugar de trabajo. La repetición de situaciones y actos engrandece la lírica de nuestras vidas y nos abastece del material con que imaginamos la libertad.

Hoy la rutina fue que hube de levantarme y bañarme antes de acabar de dormir porque me esperaban temprano en el Hospital de la Princesa para meterme en un tubo. Así que báñate, sécate, rasúrate, péinate, vístete y pa fuera, a buscar el taxi. Llegas, subes, te anuncias, firmas tu aquiescencia, esperas, te llaman, te encueras, te pones una batita de papel y te acuestan en una camilla que van a hacer discurrir por un tubo que te va a echar unas aleluyas que te miren por dentro para doctorar cómo andas y cómo andan los efectos medicamentosos sobre el honrado tumor que dicen que tienes. Y allí se rompió tantito la rutina porque resulta que ya que me habían puesto la vía intravenosa para conectarme a la bomba de contraste que surte un líquido (supongo porque como quedo acostado no lo veo) que diferencia las cosas buenas de las malas, como el criterio, se vino un alboroto (un alborotito) en la sala porque los del turno de ayer por la tarde no habían dejado lista la bomba para empezar el día con armónica rutina. Que estaba sucia o que no le habían puesto el no sé qué, o algo; el caso es que me tuvieron quieto y acostado mucho más tiempo del esperado. Qué alegata reiterativa y vana se traían.

Oía yo sus quejas y reclamos y pensaba, qué tal que ahora, por estarse quejando de los del otro turno dejan mal la tal bomba y me ponen una ración de contrastante tan grande que se me detenga súbitamente el corazón y sin deberla ni temerla venga a ser después motivo de las pláticas de médicos y enfermeras como anécdota curiosa de por qué hay que tener el instrumental limpio y a tiempo. O me introduzcan una bacteria espeluznante que mutó durante la noche con la falta cometida por los del turno incumplido y seré recipendario de nuevas formas de destrucción humana. Crecían y decrecían mis ojos ante la duda interna. Pero no hubo tal. Me pusieron la cosa, me pasaron tres veces por el tubo pidiéndome que no respirara para que mis interiores se quedaran inmóviles y sacadas las fotos me despacharon sin pena ni gloria. Todo dentro de lo rutinario. Me han sometido seis o siete veces a este proceso y ya sé cómo es, excepto cuando se rompe la rutina y pienso en los terribles peligros de la novedad.

Posted in cáncer, diario | 1 Comment »

Perder el tiempo

Posted by aura en Viernes, 30 noviembre, 2007

PERDER EL TIEMPO

El día se agranda y se encoge a voluntad
y uno es materia elástica capeada de sorpresa,
nada valen el deseo ni el miedo
en esta actividad de fuerzas exteriores.

Nada puedes hacer si quieres que las horas
dejen más beneficios a tu asombro,
adoben con mejor sustancia lo que gozas
o más pronto maten los bichos que te acosan.

Nada. El día tiene su modo y tú te aguantas

o te vas a la punta de la pródiga montaña
en donde puedes comenzar,
desnudo si te apetece,
a soltar a los vientos el tiempo que te queda
en un gesto elegante y marrullero de poeta

que el día verá pasar, indiferente.

Posted in Poeta en la mañana | Leave a Comment »

Caballo de piedra, caballo de madera

Posted by mrevenga en Jueves, 29 noviembre, 2007

Caballo de piedra                 Caballo de madera

Posted in fotos | Leave a Comment »

Ganado caballar

Posted by aura en Jueves, 29 noviembre, 2007

Nuestro amigo el filósofo español Miguel Marinas, hombre de gran simpatía e ingenio, dotado con ese privilegio de la memoria que ocurre a algunos hispanoahablantes, no importa en qué país hayan nacido y habiten, de saberse todas las canciones rancheras que México aportó al mundo como si fueran las nanas con las que fueron arrullados y cantarlas con una voz aérea que traspasa los más finos cristales y los hace vibrar de contento, nos trajo una vez de regalo esa extraña cabalgadura de fierro pintado que Milagros retrató ayer para participar de mi no menos extraño sueño; de patas largas como un camello tiene unos cuernos retorcidos de carnero y una curiosa disposición para llevar a sus jinetes, más en postura de meditación o de observación a punto del aplauso entusiasmado que de desplazamiento, con quienes, desde el primer momento en que entró a casa la pieza, nos hemos identificado, a saber por qué, Milagros y yo. Ni siquiera sé si lo hemos dicho de manera explícita pero estoy seguro de que es así. Tampoco sé si Miguel vio esa característica y tuvo ese tino o encontró alguna otra motivación para regalárnoslo.

El caso es que este, llamémosle caballo, comparte el campo ecuestre con aquel, del que quizás alguna vez hablé ya, que talló en un trozo de madera mi hijo Juan en la escuela secundaria, y me lo trajo de regalo porque se lo pedí; yo vi en la talla un caballo pero creo que la figura tenía otras intenciones y Juan, generoso, me concedió el privilegio de que fuera lo que yo decía. No importa, pasta en las dehesas de la casa y se comporta en todo como un equino de pura cepa, al lado del que llamo antiguo porque no tengo manera de fechar su origen y que compré en el Rastro de Madrid, regateando con un anticuario que tampoco tenía idea de lo que me vendía: un caballo tallado en piedra, más pesado que una persona gruesa, cuyo cuerpo contiene un hueco en el que acomodamos alguna planta de las que hacen el ambiente ligero de la casa, con un exterior labrado que simula el dibujo de pantaloncillos cortos de gajos aun con el color rojo deslavado que denota mucho tiempo del caballo a la intemperie. Y creo que con eso acaba nuestro ganado caballar.

Y yo me habré montado sobre lomos de caballo unas tres o cuatro veces en mi vida, la primera, de adolescente, en los caballitos de alquiler de La Marquesa, en las afueras de la ciudad de México y la última hará veinte años, creo que por algún lugar de Veracruz y con grave ampulación de la región del coxis (mía, no del caballo) porque duró mucho rato la experiencia. Ah, y otra, hace cerca de treinta años, en San Miguel Regla, un hermoso paseo a caballo por el bosque, del que regresé con un ataque de urticaria tan severo como el que narré el año pasado a causa de la gencitavina. De modo que no se puede decir que mi trato con caballos sea tan cercano como para andar usándolos de materia simbólica en mis sueños. Pero bueno, sabemos todos que el sueño se vale de los lenguajes más enigmáticos posible para mandarnos sus enrevesados mensajes.

Posted in diario | 2 Comments »

Un ruido

Posted by aura en Jueves, 29 noviembre, 2007

Aquí comienza esta batalla que me di hace muchos años y que apareció publicada por el Fondo de Cultura Económica, en 1991, con el nombre Poeta en la mañana. No fui vencedor pero combatí con lo mejor que tenía en ese momento.

UN RUIDO

De repente ha entrado a la casa un ruido
y ha roto el minucioso y acompasado análisis del silencio
que tejía el insomnio con paciencia ejemplar.

Un inocente ruido. Pero uno cómo va a saber que es inocente.
Se ubica sólido en una peligrosa cercanía
que separa una puerta que se vuelve su cómplice
y comienza a devorar el silencio hasta hacerse corpóreo.

Allí está el ruido ya ingente y no sabe uno
qué irá a pasar.

Me levanto y me acerco a la puerta,
no me atrevo a encender la luz.
Contengo el aliento para que el ruido no me escuche,
contengo el sudor para que no me sienta,
suspendo hasta donde es posible el golpeteo interno.

Los pocos ruidos lejanos nada pueden
contra el ruido de marras que me aterra.

Siento un escalofrío: el repentino canto del gallo
en otra dimensión estalla. O sea que hay otro mundo.

Tomo entonces valor, no sé de dónde, y abro la puerta.
Desaparece el pobre ruido que tenía en suspenso
el transcurrir oscuro de la noche.

Me regreso a la cama, abrazo a mi mujer
y comienzo de nuevo con mi trama.

Posted in Poeta en la mañana | Leave a Comment »

Quizá este caballo

Posted by mrevenga en Miércoles, 28 noviembre, 2007

A caballo

Posted in fotos | Leave a Comment »

Caballos en la noche

Posted by aura en Miércoles, 28 noviembre, 2007

Caballos. Un libro acerca de caballos. “El caballo de Lady Nosecuántos”. Se trata de un libro serio, moderadamente antiguo, con una encuadernación elegante y sobria. Debe ser la historia íntima de la relación de una dama de antaño con su cabalgadura; algo que sin duda rebasará la noción del transporte y lo utilitario para entrar en honduras humanas de sesgo confidencial, pienso; qué atractivo. Una doña del XVIII, envuelta en sus largas y abudantes telas, que cuenta, quizás desde una perspectiva psicologista (o de boudoir, si somos más afortunados) los recovecos de una dependencia mutua basada en la simpatía entre especies y en la constancia fraternal de su convivencia. Hojeo en la penumbra para buscarle sustento a mi percepción intuitiva: algo de lo que supongo puede ser la materia de este tratado, quizás no ando tan lejos. Aunque parece que va más allá, que no sólo es la relación de una señora con su bestia sino una sucesión de historias de afinidad entre personas y equinos. No los paramentos y jaeces, arreos y aparejos, sino el oído del caballo y el susurro del amo, el aliento cortado de la emoción de su jineta en ciertos momentos señalados y el respingo inteligente del corcel con su tesoro a cuestas, el valor social de un entendimiento superior en ciertos seres privilegiados que con tal ventaja se separan del montón.

Centauros e hipogrifos. La transmigración de almas que acaba creando seres nuevos con características comunes a sus orígenes compartidos y la permanencia que tales mitos pueden tener en los siglos, hasta volver a intentar, en los nuestros, su revalidación física con argumentos novedosos, ¿por qué no? Acaso se hayan visto en algunas remotas estepas cabalgando al claro de luna seres de apariencia inimaginable y estas páginas den cuenta de ello con nuevas aproximaciones científicas. Pero el libro se va deslavando; lo poco que puedo hurgar me lleva de nuevo al principio de lo percibido y noto que cada vez es de menos quilates y más reiterativo; me acojo de nuevo a imaginaciones preteridas haciéndolas más planas y quitando relieves; ya casi no tiene chiste. Ya no sólo es de una dama sino de señoras y señores, hombres o mujeres a caballo, y la elegancia enigmática que prometía se empieza a resolver en monturas y aires ecuestres. No; ya desperté dos veces y es imposible retomar el brillo de piedra preciosa del principio del sueño.

Qué lástima, hubiera sido un sueño estupendo si pasando las páginas, el libro, como en secuencia cinematográfica, hubiera comenzado a vivir, con la imaginación concentrada de quien puede realizar, por recursos y por capacidad creativa, lo que le dé la gana. Pero eso tienen los sueños, que se deslíen, conforme avanzan hacia la vigilia se vulgarizan. Me desperté sin nada de valor y con la sensación de haber derrochado una fortuna. Vuelvo al día con la boca reseca; me levantaré a buscar una mandarina.

Posted in diario, sueño | Leave a Comment »

Posted by aura en Miércoles, 28 noviembre, 2007

Posted in Fuentes | Leave a Comment »

Prosa y verso

Posted by aura en Martes, 27 noviembre, 2007

Desde que dejé de comentar los poemas que iba publicando en esta página, muchas veces ha ocurrido que el espíritu del poema coincide con lo que cuento (y algunas veces, aunque menos, hasta con su asunto). Es natural, claro; aunque sean distinto género y escritos en distintos momentos, incluso con años de diferencia, son del mismo autor y andan por unos mismos recovecos espirituales. Es lo normal que debe ocurrir. Sobre todo cuando uno tiene la escritura como un lugar para decir lo que considera que es cierto, lo que de veras ocurre adentro de las cavernas del alma, en donde los fluidos y humedades de la historia personal, de lo que se va sumando a lo sabido y del ejercicio constante del músculo de la imaginación andan en busca de los caminos que los lleven a convertirse en manantiales capaces de brotar a la superficie. Sea en verso o sea en prosa. Agua que compartir.

No es que quiera estimular a mis lectores para que se vuelvan críticos literarios –quienes no lo son, digo- y se fijen en esas coincidencias que digo, o más aún: que indaguen, que ahonden en el sentido de las palabras, de las imágenes, de los climas verbales de cada poema para interpretar por qué fue escrito, en qué circunstancias y cuáles son sus verdaderas intenciones; qué hay alrededor de cada construcción poética. Porque ya ven ustedes que a veces los autores, además de lo que cuentan en primer plano, van dejando pistas para otras posibles lecturas, unas que tienen que ver con lo que el autor, aunque no se lo proponga, toca por destino. No es que quiera que me lean de otra manera, porque cada quien tiene sus gustos e intereses y cada quien busca en la costilla asada la parte que más le gusta, sea la carne maciza o la de grasa o la de nervaduras y cartílagos adheridos al hueso. Hay pocos que dejan el hueso mondo y lirondo, abrillantado de vacío. Lectores muy voraces, que también los hay.

Porque aunque parecen ir por distinto camino los intereses de lo que escribo en prosa cada entrega en este diario y lo que va saliendo en los poemas que día a día se reproducen, el caso es que tratan de las mismas cosas, de las únicas preocupaciones y obsesiones que uno tiene. Claro que no se leen igual, porque un texto en prosa tiene muchos elementos explicativos, muchos lugarcitos en donde sentarse a reflexionar o a charlar, muchas agarraderas entre lo anecdótico y lo compartido como experiencia común que el autor concede, y los poemas, por lo general, están en un lugar del aire en el que no hay nada que lo ayude a uno a dilucidar intenciones, están allí y uno se las arregla para llegar a ellos; uno debe ser como una flecha pura que se dispara a sí misma hacia la carne apetitosa del poema para poder disfrutarlo, y eso no es tan fácil.

Pero bueno, mi preocupación principal es que mañana se acaba Fuentes y comenzaremos con los poemas de Poeta en la mañana, que son de un tono mucho más directo y accesible; ya lo verán.

Posted in diario | 2 Comments »