Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Archive for 31 enero 2008

Patitos en el sueño

Posted by aura en Jueves, 31 enero, 2008

Una nueva modalidad ha ocurrido en mi manera de dormir; en mi manera de empezar a dormir, más bien. Tengo la costumbre de no tomar la línea horizontal si no tengo suficiente pesedez como para quedarme dormido ya, sin darle muchas vueltas al asunto; nada de embarcarme en esos rieles interminables en los que se desliza monótono el insomnio, prefiero leer o escribir o babosear en cualquier cosa; de modo que lo normal –toses aparte- es que me acueste y a los pocos minutos haya pasado las trancas y ande pastoreando sueños.

Pero la novedad consiste en que me ha dado por empezar a soñar y despertar de nuevo, como si sólo se tratara de un enunciado, del encabezado de lo que va a haber en el reino de Oniro, el genio de los sueños al que manda Zeus para engañarnos. Me quedo dormido unos instantes –no sé cuánto porque me he resistido a encender la luz y ver la hora- que pueden ser segundos o unos pocos minutos, o quizás no tan pocos; el caso es que tengo la sensación de que apenas rocé esas aguas entrenadoras del olvido y he vuelto a salir a la compacta noche para seguir esperando mi turno, que suele ser enseguida, sin dilaciones innecesarias. Como cuando uno tira piedras en el agua, con fuerza y lo más paralelo que se puede a la superficie, buscando que no se hundan sino que vuelvan a salir al aire al menos una vez; lo que llamamos hacer patitos.

Lo soñado en esos instantes ha estado claro, definido, bien presentado y por lo general sencillo, como si una voluntad del otro lado me tratara de convencer de que me conviene ingresar al territorio y dejarme llevar sin oponer resistencia, de que no hay peligro y de que será una experiencia agradable. Cosa curiosa porque nunca he tenido desavenencias con el sueño; duermo siempre con soltura y sin conflictos. Bueno, siempre es mucho decir porque no faltan ocasionalmente los días de pesadez estomacal, de enfermedad cualquiera, de entusiasmo etílico o de nervios por algo, pero son excepciones, lo normal es lo que dije antes.

No sé a qué pueda responder esta novedad pero estaría bien que quienes explican los sueños lo tomaran en cuenta porque estoy seguro de que es una rareza; a nadie le he oído contar que le pase y en mí se está volviendo reiterativo, lo que me sucede siempre. Me ocurrió anoche también pero tienen tan poca sustancia estas vistas previas que por la mañana no tengo la más remota idea de lo que fueron. El aperitivo, la botana de los sueños. Aunque hay veces, como ésta, anoche, en que en vez de seguir al teaser la película completa sigue el horror de la instalación del equipo profesional de toser que se ubica y arranca con sus actividades sin importarle un comino que el monito allí acostado haya cumplido con todos los requisitos previos para dormir tranquilo. Menos mal que hoy fui ya muy temprano a los análisis de sangre y al rato voy a rayos X y enseguida a la consulta. Dirá el oncólogo con qué seguimos. Porque de toser, ya.

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Las casas terrestres

Posted by aura en Jueves, 31 enero, 2008

LAS CASAS TERRESTRES

1

Amplio
como el más amplio amor
es el espacio
donde las montañas
dan de sí su cuerpo elaborado;
sobre uno de estos senos de la tierra
pone su mano el sol
y se levanta.

2

Al vapor de la mañana
hundí mis ojos,
toqué árboles, arcilla,
toqué el color con ellos,
toqué las pieles de las frutas,
las lenguas ásperas toqué
de los ganados
usando de dulce la verdura
y en la humedad mis ojos se perdieron
con la dicha.

3

Detén tu espesa y húmeda maraña,
viento;
párala un poco
mientras pasan mis ojos
a peinar la cabellera tenue de la luz.

4

Ay la rosa
fragante de
mi corazón
despedazada
por el amor
de la
ciudad,
amortajada
en humo,
desodorizada,
ay la rosa.

5

Ponme una mano
en los ojos
para
ya no estarme viendo,
porque si sigo
me voy a estrangular
de rabia
que me tengo.

6

En la inmensa forma
de la noche
aparece la luna
para hacer constar
que el universo
es harto palpable,
como el cuerpo.

7

Por supuesto que no creo
en la reencarnación.

Pero me gustaría saber
si naceré de nuevo.

Sólo por decidir qué cosas
puedo dejar para después.
8

El mal,
una naranja oscura;
el bien,
una clara naranja.
Amor mío.
libérame.

9

La palabra
es lo menos,
es el cuchillo con que se corta
la sandía.

10

Mis ojos
como burbujas
se me deshacen
en las manos.

Tengo en la garganta
un nudo ciego.
Voy a echarme
a volar
dentro de poco tiempo.

11

No hay nada definitivo
aquí estoy puesto no más
como una verruga
en la espesa nariz del mundo
y no hablo
sino para hacer que el tiempo
se detenga
y no llegue nunca
la catástrofe final.

12

Con el dedo meñique
me rasco el corazón:
esta casa que hicimos,
estos muros cubiertos,
qué de color, qué de
violento gusto colgado
en las paredes.
Hasta los pisos
están llenos.
Este laberinto en el que
ya no nos perderemos
ni de chiste.
Mientras tú estás dormida
y sueñas que me voy,
yo sueño que me voy.

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Hospital Severo Ochoa

Posted by aura en Miércoles, 30 enero, 2008

Hay un recurso de último momento para evitar las agonías dolorosas y se aplica en muchos hospitales de España y supongo que del resto del mundo. Consiste en aplicarle al enfermo terminal, cuando el único diagnóstico posible es que ya no tiene regreso hacia la vida, unos sedantes que le eviten el dolor y lo ayuden a deslizarse por esa pendiente con menos sufrimiento. A veces lo piden los mismos enfermos; en ocasiones son los familiares quienes demandan esa última intervención médica, y supongo que también habrá casos en los que los propios médicos toman la iniciativa para evitarle al enfermo dolores, llamémosles improductivos puesto que ya no van a producir reacción vital alguna. Claro está que siempre queda la última sombra de la duda de si no habría recuperado el aliento vital antes del último soplo haciendo honor al enigma de la vida, pero ante la ciencia, que prefiere atenerse a la estadística, resulta demasiado especulativa esta posibilidad.

Hace más de tres años, el consejero de sanidad del entonces nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid, del PP, lanzó una fuerte ofensiva contra los médicos de un hospital público, el Severo Ochoa, acusándolos de haber causado cuatrocientas muertes irregulares por medio de la sedación de pacientes. Lo curioso es que este funcionario hizo su apreciación y actuó a partir de un anónimo que recibió; no acudió a la comprobación pericial dentro del mismo gremio, no siendo él mismo médico sino funcionario, no presentó mayores pruebas que su dicho y aplicó su autoridad en despedir al responsable del área, el coordinador de urgencias del hospital y a otros médicos; procedió acto seguido a demandarlos ante la justicia y a hacer pública su acusación ante los medios.

La justicia, luego de que se hizo cargo, llegó a la conclusión, el año pasado, de que no eran cuatrocientos sino que viendo caso por caso se reducía considerablemente el cómputo y de que no había sustento legal para denominarlos homicidios, por lo que lo expedientó como mala praxis médica. Los médicos despedidos se inconformaron y exigieron que continuara la investigación hasta sus últimas consecuencias. Cosa que ya ocurrió; los resultados los exoneran e ignoran la acusación de mala praxis; es decir, los declaran inocentes de las acusaciones.

El funcionario que los acusó está ahora en otro puesto y el que lo sustituye dice que en todo caso quien los corrió tenía autoridad para correrlos. Por el momento están mirando para otro lado pero no tendrán más remedio que tomar el toro por los cuernos porque ya está en curso la contra demanda. Claro que un caso así es relevante, que la responsabilidad del gobierno es vigilar que la actividad profesional sea impecable en todos los campos y especialmente en el de la salud, y debe  actuar al menor asomo de duda; pero haber hecho caso de un anónimo y a partir de allí normar un criterio tan drástico como correr al responsable y acusar a la planta de médicos de cometer un montonal de asesinatos es algo que pone en entredicho la buena intención del funcionario o del gobierno al que representa. El caso no está del todo concluido y habrá que esperar las definiciones últimas. Lo bueno es que la justicia en España, aunque tenga leves caídas, es una institución sólida que cuenta con la confianza de la gente.

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Carpeta

Posted by aura en Miércoles, 30 enero, 2008

CARPETA

Autor

Estaban mis ojos quietos, sin mirar,
flotaba yo nomás sobre los días.
Me ponía mi ropa, me bañaba, me negaba al amor,
comía y dormía.
Me parece que es fácil explicarlo:
en mucho tiempo no vino nadie a jugar conmigo.
No califico al amor, no tengo con qué calificarlo.
¿Cómo explico que no sé decir mentiras?
Tengo un pie puesto en la orilla de nada.

Mi abuela me invitaba al baño
siempre y cuando mantuviera los ojos cerrados.
Ahí me nació el espanto de no pertenecer,
ni a Dios, ni a tal país, ni a los amigos
y supe ahí cómo las miradas que uno se echa a sí mismo
percuden aunque tengan el mayor albor de la pureza
y manchan las palabras.
En lomos de la moral me lleva el diablo.
Así mejor flotar sobre la nata de los días.

Corzas

¿Acaso soy yo un cristiano nuevo que busca la redención?
Si me miro bien tengo una cara simple, me parezco a todos,
uso suéter, zapatos, palabras muy sencillas, automóvil.

¿Qué daño hice que me permito dudar de esta manera?

Tal vez me pueda comparar con el menor de los profetas
porque he visto lo que no existe
y le he dado forma, desmelenado y soez.

No sé, no son éstos mis días.
Lo cierto es que ya estoy envuelto en mi mortaja
y eso lo sabían mi abuelo y el abuelo de mi abuelo.

Arévalo

No, no es cierto, no estoy aquí para esto,
no sería razonable,
ni poético.
El juego tiene que ser de una dimensión mayor a todo lo que pueda pensarse.
Si me río abarco el universo de ida y vuelta
aunque no lo pueda ver.
Conste que estoy hablando de tocar lo imposible con la yema de los dedos.
Me iría desenvolviendo en millones y millones de anécdotas
hasta ser simplemente una pura palabra más espesa que el plomo
y más pesada.

Góngora

Así es que aunque no quiera estoy hecho una esponja.
¿Qué podrá ser lo que te permite entrar por la ventana
cuando quiero estar a solas con aquella que no me pertenece?
Quizás también hablo del alma.
En un rincón está tu otra mitad marcándome los modos.
De nada me sirve tenerla enfrente y jugar con ella a modelarla
si a cada lado aparece y me envuelve lo que tú no fuiste.
¿Entonces qué podrá ser el amor?
Porque no es otra cosa lo que quiere llamarme la atención.
Y yo no entiendo,
ay,
no entiendo.

Byron

Me miro desde arriba, ándale, me dejo verme
y abajo no hay otra cosa que artimañas.
Yo provengo, ya lo veo, de un cielo bajo que no contiene estrellas
pues si miro hacia arriba tampoco encuentro nada.

¿Qué carajos es esto, entonces, tan cargado de humano
que los sentidos no alcanzan a mostrarme del todo?

Por eso estoy furioso, claro,
por eso soy artrítico y borracho,
me han estado mintiendo hasta dejarme en el puro esqueleto
que yo echo a bailar desde ahora para siempre.

Maciel

Entonces sí que puedo imaginarme lo que quiera,
no es mi espíritu sino mi carne de palabras
y es larguísimo el ciclo de la vida.

Yo vine aquí a cantar, eso es.
Existen los demás.
¿Qué me importan a mí el amor ni la muerte?

Puedo usar a la luna de sombrero
y fumarme a la mitad de la noche
todo el miedo que tuve desde niño.

Estoy contento, nada más.

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Accidentes de la civilización

Posted by aura en Martes, 29 enero, 2008

Hace cuatro años, en un accidente de carretera en La Rioja, un automovilista atropelló a un joven en bicicleta, quien murió. Las cuestiones legales acabaron por acomodarse de tal suerte que el conductor quedó libre y los padres sin su hijo de 17 años. Pasan muchas de estas desgracias en el mundo. Los coches son unas máquinas peligrosas que causan demasiadas muertes, más de un millón al año en el mundo y ningún país ha legislado en su contra. Muchos estados basan parte de su estabilidad económica en la fabricación de más y más coches, hasta que cada quien en la tierra tenga uno, o dos. Ante mí mismo no exagero al decir que es una de las grandes calamidades que le han ocurrido al ser humano.

Pero lo que ahora me ha provocado un cierto asco, una vergüenza de lo que llamamos la civilización –me da dolor que una persona así y yo vivamos en el mismo país, hablemos la misma lengua y compartamos tantos y tantos beneficios de la vida en común- es que el conductor, supongo que cuando piensa que ya ha pasado de sobra el duelo y hay que hablar de cosas serias, ha establecido una demanda en contra de los padres de su víctima por los daños causados a su coche con el golpe. El señor quiere veinte mil euros y pretende que se los paguen los dueños del muchacho muerto, los papás. Su Audi 8 es un auto costoso –veo en Internet que cuesta alrededor de 70,000 €- y el arreglo más la depreciación han de representar lo que pretende. Ni siquiera parece que esté tratando de aprovecharse económicamente del percance, es algo más profundo.

Cuando uno es parte de un accidente, lo normal es que culpe al otro, digamos que esa es la condición humana, salvo honrosas excepciones, pero si uno lo puede ver desde fuera, hay siempre una conjunción de circunstancias, de ambas partes, que lo causan. A uno le sobra temeridad y a otro le falta prevención, siempre. Es un asunto que debería estar en la educación para la ciudadanía. Quizás el chico atravesó de manera  imprudente la carretera, pero el automovilista venía a 173 kmph cuando la máxima permitida era de 90, y la asociación Stop Accidentes, que asesora a los padres, sostiene que la prueba de alcoholemia se le hizo 93 minutos después de lo que se debió hacer. De estas cosas se tendrá que hablar al revisar el caso, por la vía penal, a petición de los padres.

Mañana se van a encontrar las partes en el juzgado. Unos tendrán que revivir el dolor, supongo, que les habrá causado la muerte de su hijo –no quiero exagerar la nota pero perder así y a esa edad a un hijo debe ser un trago muy difícil-, y el otro tendrá que tener la sangre fría necesaria para exigir públicamente ser resarcido por su afectación. Porque supongo que pensará que el que salió perdiendo es él debido a que un muchacho imprudente se le estampó en el coche en una carretera. A él, en su coche, y él ha tenido que asumir unos gastos que no tenía por qué haber hecho. Menos mal que gracias a su pericia para conducir no le pasó nada. Debe ser de estas personas que piensan que la vida es de los ganadores y que los que pierden son los que tienen que perder: los demás, los perdedores. Lo que en México llamamos un perfecto gandalla.

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Una noche en el faro de Punta Garrobo

Posted by aura en Martes, 29 enero, 2008

UNA NOCHE EN EL FARO DE PUNTA GARROBO
a Leonel Maciel

Una noche en Punta Garrobo
fui héroe
sorprendido en el acto
de amar al mundo;
eterno, eterno fui,
como las estrellas quisquillosas
en el mar;
la verdad que fue fácil,
ni armadura siquiera llevé puesta
sino pintada.
¿Qué podrían objetarme
las luciérnagas, el faro, el mito?
Pájaros me besaban;
hojas, flores, frutas, tallos
se metían conmigo.
Allí mi antigua imagen,
pariente de la greca fina
y del caimán,
dijo:
suponte
que me tuvieras que querer,
hormiga;
que me amaras, tecolote;
que ya te hubiera pescado, pez,
alma del pez,
ya me tragaste entero, fui tu anzuelo,
y más, fui la carnada
con que te pescó la vida,
sabrosa y gorda carnada, y más,
el alma de la tierra,
paraíso de los peces que sonríen.
Que ustedes me soñaran, pájaros,
volar a ciencia cierta
con mis propias alas, ¡qué gigante!,
el pajarote de los sueños.
Túmbame, señora, dije, en tu regazo,
donde caen las volutas
de tu antiguo llanto.
Muchacha, calavera divina, dije,
empínate.
Con una candela yo te vi
pintarte la cara
y disfrazarte
de pétalo de flor, tramposa;
fuiste como el camaleón, exacta
para llevar el calendario íntimo,
querida.
Bajé a mí mismo, fui feliz.
Una noche en Punta Garrobo
fui perfecto,
puedo decir que fui perfecto,
amé y amé y amé,
enamorado.

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Minuciosa noche

Posted by aura en Lunes, 28 enero, 2008

Ahora sí de plano, dije, me voy a dormir aprovechando el golpe de sueño que me dio y a ver hasta dónde llego con el primer empujón, que luego ya veremos. Pues lo cierto es que pude ofrendar ocho horas en los noctívagos altares; ocho horas de recorrer una misma tela con atención exquisita y dedicación prolija, tomando en cuenta que lo que queda de la noche sobre el mostrador de la memoria es migajería difícil de clasificar.

Aunque, vayamos por partes: a las dos horas de haber caído me despertó un retortijón. Aquí está la celada, pensé, esta es la trampa que me pone la noche para enseñarme quién manda, y me levanté al baño. Pensaba entretanto que había concluido la cuota a mi favor y que en adelante la caverna de los desvelados se abriría espantosa para irme tragando durante interminables horas. Me resigné. En las veladuras que se iban descubriendo gracias a no querer pensar para que el pensamiento no me ocupara, había una apasionante visión bíblica de lo más apocrifota: el Nazareno tenía que dejar los campos de labranza en que laboraba su gente y podíamos aprovechar para adoctrinar en su contra, seguros de que no regresaría y podríamos realizar nuestra humanitaria encomienda –lo de él representaba un peligro para la especie- siempre y cuando lo hiciéramos con absoluta minuciosidad.

El secreto estaba en atender a lo ínfimo, en ir a las partes moleculares de la composición del paisaje, del color, de la acción; tomado de bulto nada servía para el propósito, que a esta hora era ya más individual y profano: pasar la noche, hundirme en su regazo, diluirme en atención concentrada a lo que estaba haciendo. Y logré deslizarme sin que los guardias lo impidieran; no sé cómo porque estaban ahí listos con luces, ruidos y cohetones para impedirme la entrada y arrojarme al espinoso desierto de la vigilia lleno de serpientes y alimañas. Pero pasé; de ladito, pero pasé; la tos tuvo misericordia y no descubrió mi ubicación mientras cruzaba los primeros tramos que lo mismo eran crestas ardientes de montañosas formaciones que acantilados espeluznantes cuyo fondo me llamaba con voces seductoras: ven, me decían, ven, ponte a leer, escribe un rato, baja una peli a la compu, aprovecha el tiempo.

Lo que yo quería era seguir durmiendo y lo que menos tenía era fe en lograrlo pero persistí por un secreto impulso. Ladeado sin remedio, escorado sobre estribor me fui dejando llevar por la corriente. Que me hunda, decía yo, que me devore. Y con esta oración pagana fui ganando terreno. De vez en cuando salía yo a la superficie y pedía volver a lo profundo. Mis emergencias, ahora lo sé, no fueron sino manchones pasajeros en la tela. Y aunque estoy adolorido de los huesos de este costado veo con satisfacción que haciendo caso con humildad a las voces que lo guían a uno se puede transitar por los peores abismos. Una y otra vez regresaba a la parte infinitesimal de cada instante; eran paisajes bucólicos ingleses de los Siglos XVIII Y XIX, con sus damas, sus caballos potentes, sus prados prodigiosos y sus perros. Nada podía quedar sin revisarse a fondo, tal era la condición, y la cumplí con disciplina ejemplar, tanto que transcurrieron ocho horas y heme aquí, un poco adolorido pero en el fondo satisfecho de haber podido dormir.

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Posted by aura en Lunes, 28 enero, 2008

UN SER MÍTICO

Ya me veo encarnado en un ser mítico cuya gracia fuera ser un ojo ingente, pavoroso, que abarcara de sobra todo lo posible y estuviera entrenado para modificar relaciones: el efecto de la clorofila, azul; el cielo, verde; el mar, morado; las montañas, no más grandes que un señor; la tierra, plana. Y tal vez ni aun así encontraría la calma que contiene el reposado amor que sacuden de las sábanas por la mañana los viejos matrimonios. Tal vez ni aun así. Pero dejemos esto a un lado y volvamos al ojo gigantesco que surge de pronto en el horizonte y lo va mirando todo. ¡Qué estupendo calibre el que cobra así la materia! ¡Qué manera de amar de aquello que llamábamos Dios!  Ya todo es posible porque todo es visto, lo más grande y lo más pequeño, lo izquierdo y lo derecho, lo adentro y lo afuera. Y el ojo así de grande y de capaz lo único que no ve es otro ojo, otro tanto semejante a sí, un ojo hembra que rompiera la línea que separa al hombre de su sueño. Pero dejemos esto a un lado y aceptemos que todo es porque sí, porque me veo ya encarnado en un ser mítico cuya gracia fuera…

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Alboroto verbal

Posted by aura en Domingo, 27 enero, 2008

Puede que todo sea un truco literario, un pretexto para enhebrar el desmenuzadero de palabras que andan todo el tiempo rondando en torno a uno, que duerme mal, que se queja del avispero de males que lo acosa. Una pura estratagema para deshacerse del sobrante. Porque toda la noche pareció estar goteando un grifo del que salían sustantivos, verbos, adjetivos y demás asociaciones de letras, con un ánimo belicoso que no tiene explicación clara, a no ser antiguas venganzas por errores cometidos –en lo que acepto que tendrían razón- o peor, por no haber sido tomadas en cuenta en su momento con la importancia que merecen. A ratos salían voquibles contundentes que me hacían despertar, abrir tamaños ojos asombrado de la nocturnidad tan oscura y duradera; o verbos de tal rebuscamiento que me impelían a incorporarme y bajar los pies al suelo en donde corrían –yo lo sentía clarísimo- el peligro de ser roídos por artículos y preposiciones que como gazapos hambrientos acechaban debajo de la cama royendo las pantuflas de lana.

Ya sé qué es –pensé en cierto momento, cuando las cuatro o cinco de la mañana estaban más activas con su goma de borrar tratando de eliminar la memoria-, es que se me está saliendo un pulmón por la garganta. O tiende a salirse en busca de misericordia y no lo logra, y por eso hay tantísimo alboroto verbal. Mira cómo están las plazas llenas de palabras excitadas que reclaman acción. Hasta las más coquetas estaban agresivas, lindas pero malvadas. Todo conjuraba para hacerme toser. Yo sé que no hay atención humana que resista mi machaconería con el tema, que a partir de este momento serán arrancadas con desprecio las páginas de este diario con togada displicencia, que dirán que ya chole con la pinche tosecita, y tendrán razón en su alma y los ángeles bajarán en coros desde el cielo para subrayar con sus trompetas la justeza del veredicto. Lo único que yo pido es que a uno de esos angelitos le dé tos en el momento en que sople y empiece a contagiar a los demás, para que me comprendan. Cuatro meses hace que no paro de toser. Y hay noches peores.

Y es que el mentado tumor, al margen de la malignidad que entrañe, no parece que haya acabado de crecer, o al menos no disminuye, y se la pasa sobándole las costillas a los bronquios que, claro, se encabritan, sienten un cuerpo extraño y quieren echarlo para afuera. Pero tal cosa sucede durante la noche en un universo gárrulo en el que toda facundia tiene patente y ejerce, y me despierta y por no ver nada lo único que veo es cómo desde el techo se vacían inmensos diccionarios que sin lograr formaciones militares capaces de hacerlo, pretenden cercar las toses, llevarlas a prisión y encarceladas levantarles causa y, si se puede, ejecutarlas en la plaza pública para satisfacer el morboso acaloramiento de sus propias multitudes que no parecen estar dispuestas a callar y seguir soportando el sojuzgamiento inhumano de esta tiranía que viene del pulmón, sale por la garganta y aparece en la noche con sus ásperos modales desvencijando toda noción de reposo y armonía.

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Un mensaje

Posted by aura en Domingo, 27 enero, 2008

UN MENSAJE
a Octavio Vázquez

De veras no es maldad, me dijo el estampado en sangre, es que vengo de un viaje hondo por mi pueblo y aunque estoy fatigado quise estar presente para ser el espejo de tu propio escarnio.

Aquí está mi mano, si lo dudas; en ella puedes ver que no soy, al fin y al cabo, más que un hombre. Pero tampoco te la doy, ya estoy harto de tantas mentiras, nomás te la presento.

Ya estaba a punto de dormirme cuando volvieron a salir con sus malvadas caras de inocencia.

Las víctimas somos nosotros, me dijeron, los que ponemos nuestro sencillo corazón arriba y hacemos el mal. Es posible que nuestras pequeñas almas buscadoras de luz sean ya perversas, sin embargo a todo lo que late sobre el vacío, a todo lo que vibra, lo que hierve, le importa un comino nuestra insignificante noción del bien y del mal. Lo que está más allá de nuestra piel se burla ferozmente de nosotros. Créelo, aunque te digan que no es cierto.

Arriba de nosotros sólo está nuestro corazón que no quiere que le pongan límites. Todo lo que decimos es falso, lo verdadero es lo que ocurre.

Encima de esto, la belleza me dio de golpe. Ay, quiero nacer de nuevo, quiero otra vez nacer.

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