Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Me toca cocinar

Posted by aura en Lunes, 14 enero, 2008

Me quedo repentinamente mudo. No puedo decir que no y no sé qué decir. No se me ocurre nada. Me dice Milagros, seguramente porque se quiere poner a leer, que hoy me toca a mí hacerme cargo de la comida. No tendría por qué sorprenderme la responsabilidad cuando tantas veces, durante tantos años de mi vida he ido de manera espontánea a la cocina y he jugado y desplegado la imaginación y la capacidad de invención –no la sabiduría, puesto que nunca he podido aprender nada-, para ofrecer al buen prójimo algo rico que llevarse a la boca. Todo es buscar en el congelador a ver qué tengo por ahí guardado y hurgar en la alacena. Poner la palanca en punto muerto, olvidarse de prejuicios y alzar los ojitos al cielo; de seguro vendrá una inspiración y podremos colocar algo en la sartén, aquello en la cazuela, esto en la olla, lo otro en la plancha y auxiliados de cuchillo y tabla no habrá cebolla ni ajo que se resistan ni perejil que se esconda ni pimiento que se niegue a cooperar si es que le ha llegado su hora. Ánimo, me digo.

Ahora recuerdo que hay tantas cosas en la cocina que alcanzarían para preparar montones de platillos que sorprendieran a comensales de toda laya, incluso aventureros. Me acuerdo que hay lechugas de cintura firme recién compradas que pueden configurar cualquier sorpresa y en un pequeño pomo quedaron huevas de trucha o de salmón y hay anchoas y aceitunas y mostaza y queso rallado –y quesos varios, además- y rabanitos y rúcula y pimiento rojo y pasta de ajonjolí. Si sigo echando el periscopio veré muchas más cosas posibles de combinar que están aguardando en el refrigerador, muchas más cosas. La olla ya la tengo resuelta porque ayer puse a remojar frijoles que en este momento voy a echar a cocer con cebolla y sal. Recuerdo que tengo langostinos y cigalas congelados, y gambas, y colas de langostinos, y unas piezas de pollo, y creo que unos bisteces delgaditos; cualquier cosa puede todavía descongelarse, estoy a tiempo. Arroz hay mucho porque compramos bolsas de cinco kilos en la tienda de los chinos, un arroz muy rico que tiene un dejo de jazmín y se deja hacer de cualquier modo.

Y me acabo de acordar de que hay en la alacena unos hongos secos que irían bien con el arroz, y hay algas, secas también, y si se abre la puerta repentinamente brota como un suspiro el olor del azafrán; por no decir los olores de todas las especias que se alborotan como si fuera sábado en la noche y las estuvieran llamando al aquelarre; ah, y en un frasquito tengo una trufa que está esperando a ver en qué la uso, tengo chiles serranos y chiles secos de varios, camarones secos y muchas cosas enlatadas, y los vinagres y aceites están formados en un compartimento listos para participar en lo que se les pida, sin olvidar que en el frutero hay naranjas y mandarinas que pueden aportar algo de su buena voluntad para un sabor compuesto. Y como si fuera un Marco Polo, me he traído de la China (de la tienda) variadas pastas entre las que elegir un acompañamiento. De modo que tendré que vencer el inicial mutismo y acoplarme al canto de esa música en cuyo coro casi siempre me entono y soy feliz.

5 comentarios to “Me toca cocinar”

  1. enrique said

    Nombre ni parece que viviste en Mexico, hazte unas verdolagas en chile verde con carne de puerco, que es eso de estarse comiendo las huevas de salmon? guacatelas, a lo mucho de lo que mencionas los bisteces y el pollo asados estarian bien acompañados de guacamole y si te da hueva de salmon cocinar pues salte a comprar unos tacos de machitos o suadero y deja de estarte comiendo esas cosas que mencionas que te van a hacer daño,saludos que estes y te la pases bien.

  2. ofelia said

    Cuéntamos por fin qué hiciste? cuál fue el menú? los que no sabemos cocinar bien agradecemos las recetas que nos brindas.

  3. eduardo said

    Alejandro tienes razón cocinar es un juego, mucha imaginación y capacidad para decidir en el ultimo momento que finalmente preparar. Cuantas cosas deliciosas hay en tu frigo, y cuantas mas aportan las de la alacena. Darle placer a los comensales con lo preparado decidido en unos cuantos segundo, es una de las cosas que mas se disfrutan. Ver como le hincan los dientes, como remojan el pan para acabar con las salsas y sobretodo sobremesas largas acompañadas de vinos, licores y un buen cafelito. En fin provecho y que tus comensales hayan disfrutado de la maestria del chef

  4. Maestro, en todo concuerdo, seguro te salió una comida buenísima y riquísima. Pero hay algo que no acepto viniendo de su apreciada merced: ¿cómo que nunca aprendiste nada? Esa forma de preparar ajos, tomates, hierbas varias y demás ingredientes, seguro es producto de tanto ver por la vida. Yo mismo recuerdo aquel arroz que preparaste en tu madrileña madriguera, en el que tuve el gustazo de servir de pinche. No he olvidado ni la forma de pelar el ajo, ni los tomates. Ni lo demás. Vaya un abrazo a cuenta de futuras comidas allá o acá, que ya me saboreo sobre todo por la charla. Dicho sea con todo cariño. evh

  5. Ivan said

    Lo dijo el viejo soldado
    Que de la guerra regreso
    Una buena mesa
    Y una buena cama
    Es todo lo que pido
    En los detalles pequeños de nuestro casa se encuentra la felicidad y el secreto de la vida, hay tantas cosas por descubrir que siempre han estado ahí, lo que pasa es uno pasa con los ojos vendado y pero con el sentido del gusto alebrestado.

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