Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Memoria de Tlatelolco

Posted by aura en Domingo, 3 febrero, 2008

MEMORIA DE TLATELOLCO
a Andrea Huerta, sobreviviente

El día de la ciudad no tenía precio,
se dejaba caer amablemente sobre los buenos y los malos;
no había historias en común,
cada quien descansaba de su terrible eternidad
disimulando.

Sucedía el yesero al albañil,
el carpintero al albañil,
el pintor al albañil
y al albañil el habitante.
Y el habitante era sencillamente un profesor,
un viudo, una muchacha amante, un vendedor de cosas,
un púgil esforzado, una católica morena, un tío…

Y la noche en la ciudad,
la noche veleidosa en los zaguanes,
la noche del heredero de la sangre
que camina y camina su melancolía
por el viejo jardín,
era la noche civil del sueño devengado.

El velador de la pirámide me dijo
que de noche
se levantan las ánimas
de los primeros tlatelolcas
a preguntar los apellidos
de los nuevos respirantes
de estos aires.

Ay, el veneno incubado durante un largo año
en mi corazón;
ay, el fruto de la semilla sembrada a fuego
en mi corazón;
ay, el pabilo triste de mi triste corazón.

Era el dos de octubre de mil novecientos sesentaiocho,
Pedro de Alvarado, el Presidente, o Dios,
o quien les dé la gana,
cercó la plaza
harta de gentes que danzaban al son de la palabra.

Arriba, desde los helicópteros,
estalló el último sol nocturno
y las estrellas cayeron a millares
sobre los cuerpos asombrados.

Los aires promovieron entonces
cuarenta minutos de azahares
para las novias de los muertos
(en las julias azules hacinaban los cadáveres),
cuarenta minutos de azahares
para los desesperados
(porque las balas entraban en el punto justo de la paz),
cuarenta minutos de azahares
para los estudiantes,
para callar las bocas
enormemente abiertas
de los vivos,
para toda condición humana,
para los vigilantes del orden y concierto
de toda esta desgracia;
cuarenta minutos de azahares
para los fusiles,
ebrios de pura pirotecnia,
en la maldita,
en la maldita noche
tlatelolca.

Dicen que fue mentira,
pero Bernal Díaz,
mi maestro,
tomaba fotos
para la historia,
con el corazón
despedazado.

4 comentarios to “Memoria de Tlatelolco”

  1. Paty Ordóñez said

    Cuarenta años…

  2. Genoveva said

    Un saludo para ti, desde México, deseando que te encuentres mejor y que vayas disfrutando los placeres grandes y pequeños que vayas eligiendo: ¡la comida! el vino, los atardeceres, las noches con su silencio, sus estrellas y sus grillos, el poder respirar, aunque a veces la tos apriete… pero al fin dormir, soñar, despertar y escribir como sólo lo haces tú.Estar feliz y satisfecho del andar, sin mayor fin ya que gozar.
    Aquí la izquierda mexicana, no necesita de los golpes de la derecha, ellos solitos se están dando macizo, en las últimas noticias Ruth Zavaleta le dio duro a Gerardo González Noroña(él salió medio raspado pero ese es un asunto olvidado, ahora le acaba de dar un golpe a AMLO y la que cayó a la lona fue ella.) Yo no me pude quedar callada y el 31 de enero de 2008 le envié un mensaje a través del correo ilustrado en La Jornada.

    Vaya para ti desde Villa Coapa D.F. un cariñoso saludo.
    Genoveva Suárez Garduño.

  3. Genoveva said

    Mi estimada Milagros.
    Deseo de corazón que a ti y a Alejandro la fuerza les acompañe.
    Por error envié un comentario en “Memoria de Tlatelolco” que debería estar en “La defensa es el ataque”, ahora tengo un mensaje que dice que mi comentario está esperando a ser moderado y se me ha puesto un ojito con un círculo rojo cruzado en la barra del lado derecho, en fin, ya no supe qué hacer. Ojalá que tú puedas arreglar este desaguisado.
    Saludos para ustedes desde México D.F.
    Genoveva Suárez Garduño.

  4. Luis Hernández Romero said

    Estimado Alejandro:
    Eres un gran maestro de la palabra. con esta entrada me haces recordar la historia de siempre, la historia de los vencidos, vencidos pero no por completo, mientras estemos vivos, hay esperanza.
    Lo peor de ahora es que el pinche Pedro de Alvarado Muriño ha vuelto a tomar la ciudad de los palacios. Y ahora ya no va por las joyas de oro y piedras preciosas, pero si por el oro negro, los veneros del diablo. Y cuenta con el nuevo y viejo Díaz Alemán Santana Calderón y Fox.
    Son tiempos díficiles ¿y con tanto simulador? y ¿tanta división?
    Pero aún asi ¡hay esperanza!

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