Alejandro Aura

Mis poemas y otros escritos.

Archive for the ‘diario’ Category

¡Vámonos para la casa nueva!

Posted by aura en Miércoles, 20 febrero, 2008

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Algo de la fiesta

Posted by aura en Miércoles, 20 febrero, 2008

Yo, como de costumbre, estoy un poco confundido con las novedades. Ahora se entra por otra calle; Milagros le abrió puerta hacia una avenida más amplia con anchas aceras, bien arbolada por si vienen ustedes cuando hace calor y buscan la fresca sombra de los ficus. Yo tiendo a entrar por el mismo camino de siempre y tengo que dar la vuelta, hasta que me acostumbre. Salí por hielos, porque adentro está la fiesta en plena temperatura. Vinieron los Adriás y los Arzacs y las doña Mary y Doña Julia de los mercados de Puebla y de Oaxaca y las cocinas efervescen emanando expectativas ante las que el prójimo arremolinado se desmaya o cae en éxtasis propiciatorio ofreciendo su penitencia para merecer. No hay nadie indiferente porque a quienes no les interesan los placeres del divino Gastro están reunidos en la sala de conciertos motivados por no sé qué runrunes que han soltado la especie de que cada quien escuchará lo que quiera pues aquí se ha ido más allá de lo que antes se llamaba programar y se ha diseñado un Nirvana virtual en el que mandan la voluntad individual y la evocación inevitable.

Hay reminiscencias egipcias y mesopotámicas en los decorados. El sol, el león, la luna, el escarabajo, el toro, la estrella y el halcón están representados por doquier para que todo el mundo se sienta protegido. La sensación general, con todo y el gentío, es de holgura, aunque no deja de haber grupitos que prefieren apiñarse, reir por lo bajo, picardear entre sí sin compartirlo. A veces se apagan todas las luces y en el silencio absoluto se oyen voces conocidas de asiduos de esta página que intervienen para hacer una loa o extender una luminosa felicitación que brilla un instante sin señalar a nadie porque la oscuridad en que estamos todos los demás permanece protegiéndonos de indiscreciones y no habría mano que denunciara las acciones de otra mano contigua que se atreve por fin a descorrer esa caricia que tuvo enrollada tanto tiempo. Y la casa tiene rincones para todos los sentidos. Hay cincuenta nereidas vestidas de gasa acuática repartiendo mariscos en bandejas de plata. Es fiesta.

No hay día ni noche pues nos iluminan y nos oscurecen todos los meridianos de la tierra. Cosa que le da al jolgorio un toque novedoso y fantasmal. Nos oímos pero no nos vemos; nos vemos pero no alcanzamos a tocarnos; nos tocamos pero somos el aire de una ilusión. Yo me desplazo por todos los salones como anfitrión que soy (ya puse el hielo en donde toca) y voy brindando con todos con mi mezcal en vena, un riego por goteo que me mantiene en el grado previo al de la euforia. Y voy acercándome a cada uno para ver que estén atendidos y para pedirles que disculpen lo que falta; quizás la fiesta no dure un día sino muchos; poco a poco, entonces, iremos haciendo los ajustes necesarios para que todo el deus ex máchina que hay previsto funcione como se debe y se vean las fotos y se oigan las grabaciones y aparezca el mundo que, mal que bien, es lo único que puede darnos en realidad la sensación de haber estado en una fiesta perfecta. Gracias por estar aquí, gracias a todos…

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Pre soneto en el quiosco

Posted by aura en Miércoles, 20 febrero, 2008

En el quiosco de un jardín recoleto y deliciosamente aromado que queda en algún lugar al oriente de la casa apareció de pronto alguien, de seguro con información privilegiada acerca de que hoy no habría poema y a quien con toda evidencia se le habían pasado las copas pues tenía un faldón de la camisa fuera del cerco del cinturón y se puso a declamar este despropósito. De más está decir que en cuanto terminó lo mandé a otro lado para distraerlo y me regresé a limpiar el quiosco.

PRE SONETO EN EL QUIOSCO

Reyes, obispos, magnates,
cardenales tonsurados,
millonetas, purpurados,
el zar de los aguacates,

el señor de los tompiates
y todos los delegados
de los sitios encumbrados
han entrado en los debates:

cuál es el diario mejor,
qué bitácora prefieres,
quién es el que te llegó,

y todos claman: Jor, jor,
si ver el mejor prefieres
es alejandroaura blo.

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¿Es hoy o es mañana?

Posted by aura en Martes, 19 febrero, 2008

¿Se acuerdan de la bizantina discusión mundial que se armó sobre si se debía celebrar el inicio del tercer milenio en el 2000 o en el 2001? Todos tenían razón porque unos querían señalar cuando nace y otros cuando cumple un año la criatura, pero finalmente ganó el cambio de nueves a ceros; el borlote se hizo en el 2000, y todas las amenazas apocalípticas naufragaron: ¿No se iban a colapsar los sistemas de computación del mundo afectando a las bolsas y a todos los sistemas financieros? ¿No se iba a perder el control de los arsenales atómicos con lo que la tierra quedaba expuesta a un estalladero como de feria? ¿No quedarían automáticamente perdidos todos los datos que se han recabado sobre el conocimiento del universo porque todo lo telescópico está regido por la computación y volveríamos a tener sólo el conocimiento de los marineros, que no es poco? Ah, y los aviones, ¿se acuerdan del rumor de que se desconectarían los sistemas de vuelo a la hora en punto y ¡cataplum!, los que anduvieran pajareando se vendrían a buscar pasto? Nada, nada pasó de lo augurado por los catastrofistas, sólo hubo fiestas, música, cohetes y bengalas, y nos pusimos a seguir con nuestra idéntica cotidianidad.

Claro que no me cabe duda de que el aniversario es mañana. El día que escribí el primer mensaje destinado a este blog y Milagros logró el de ponerlo a la disposición de todos, fue el 20 de febrero de 2007, y hoy es 19. Pero lo que tenemos en discusión interna es si hoy termina el ciclo, digamos, o se acaba mañana; o, por el contrario, mañana ya empieza otro. Una cosa subjetiva, por supuesto. La cuenta ¿se cierra hoy o se cierra tumorrou? Y sí hay que definirlo porque antes, con un sentido un poco teatral que no sé por qué se ofreció para este festejo, tengo que mandar la tercera llamada, y tiene que quedar claro si la mando en el transcurso del día o la mando a la media noche. De todos modos el huso horario hará que a unos les llegue hoy y a otros mañana; sin contar con que, como no es teléfono, cada quien abre su correo electrónico a la hora que le da la gana. O lo abren allá cada cuándo.

Pero bueno, para efectos caloríficos podríamos decir que hoy termina el año cero y mañana comienza el año uno. No, así empezaron las dificultades del milenio. Aquí termina el año uno y comienza el año dos. No cumple dos años, cumple uno pero es el año dos. ¿De acuerdo? Y Milagros se ha pulido surciendo la desgarradura que tuvimos al terminar julio pasado y arreglando la casa ya unificada con toda clase de primores para recibir a los amigos –quedó bien chula, ya verán-, de modo que no vamos a dejar esto para mañana y empezar la cuenta nueva hasta el 21. Corremos el peligro de que el aroma de los perfumes se desvanezca y se nos hagan correosas las crocantes tostadas que preparamos. De modo que aprestaos porque ya sea hoy en la noche o mañana temprano os encontraréis con las chirimías y los atambores del festejo. No estaría mal que el que quiera y pueda se tome una copa a nuestra salud; nosotros, desde aquí les digo, lo haremos a la de sus queridas mercedes.

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Lunes nublado

Posted by aura en Lunes, 18 febrero, 2008

Amaneció nublado como si fuera el penúltimo día de la creación y todavía faltara inventar el sol. Qué agobio. Ya todo hecho pero informe, a punto de servir aunque un poco crudo todavía. Un túnel gris de materia húmeda del que están proscritos el matiz y el detalle, hijos rebeldes de la luz empeñados siempre en la reconquista del reino. Es lunes, claro, día en que está permitido todo incordio entre las fuerzas superiores porque queda la semana entera para solventar las diferencias; hoy se pueden desplegar los peores panoramas y exagerar con detalles histéricos el dramatismo cósmico, al cabo hay tiempo para romper los cántaros y emborronar la hoja en que está escrito el mundo. Habrá martes y miércoles y toda le secuencia de luchas que impondrán su ley, modificando el código de relaciones tanto como sus fuerzas lo permitan, guste o no guste a los minuciosos adoradores de los días de cielo azul y transparencia de cristal brillante, como este inútil pendolero que imagina que el agua se hace en otra parte, que viene por cauces ajenos a las batallas de la luz y la sombra y queda lista de por sí para estar en su lugar sirviendo.

Porque sí, está muy bonito así contado, pero el problema está más gordo de lo que parece; en el ciclo de las estaciones está resultando éste el de mayor sequía de que se tiene memoria; los embalses y acequias están en mínimos y habrá que empezar a sacrificar el regadío, con lo que la producción agrícola que se avecina puede entrar en situaciones de desastre. Habrá que empezar a priorizar los cultivos básicos sobre los suntuarios y poner el ojo en lo que va a costar traer de otras partes del mundo lo que aquí deje de producirse, porque sacrificar el abasto será lo último, por supuesto; nadie se imagina políticamente posible que porque haya un año –o una secuencia de años- de sequía, se va a dejar de abastecer a la gente de lo que está acostumbrada. Eso puede ocurrir en otros continentes pero no aquí, empezarían a caer gobiernos y regímenes hasta que hubiera quien garantizara que saldrá suficiente agua del grifo y habrá manzanas y lechugas, azúcar y canela para lo que se necesite.

Otras son mis preocupaciones en realidad, pero corrí la cortina y me encontré con este gris que pesa como conciencia maltratada y se me impuso sobre toda consideración. Pero yo en realidad debiera estar con el tema del aniversario porque ya sólo queda un día para que se complete el primer racimo y me vea de nuevo ante el vacío del paracaidista que tiene que arrojarse al ventarrón. Quedan el poema de hoy y el de mañana y luego hay que tomar la decisión acerca de lo que sigue. Sobre todo, resolver las dudas que ayer planteaba, si es que tienen solución previa. Y hay que preparar la ropa para la fiesta y ver los últimos detalles. Las luces, la seda, los terciopelos, el cartón pintado. Anoche estuve terminando la tercera llamada para mandarla antes de que la oscuridad deje la sala en punto muerto. Quedó bien; ustedes la recibirán mañana por correo electrónico y darán su opinión, pero yo creo que quedó bien.

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Conversación en domingo

Posted by aura en Domingo, 17 febrero, 2008

Quedan poemas de La patria vieja para hoy, mañana y el martes, y ahí se acaba el libro, sexto publicado en este blog y escrito entre 1973 y 1985. Recordarán ustedes –quienes se asomaron a las primeras páginas de la bitácora- que el propósito era publicar los poemas inéditos que entonces tenía, pero se acabaron prontísimo y acarrearon la presentación en sociedad de los anteriores y los anteriores. Por quedar, quedan muchos, así que podemos seguir centaveándolos y publicando uno diario durante otro año. Por cierto, el poema de hoy, que es el que le da título al libro, es un poema bastante largo; ármense de paciencia y poniendo los ojos en blanco digan conmigo: en fin, es domingo, qué le vamos a hacer. Y ya que es día de descanso y de esa holgura que promete dones que durante la semana son escasos, como la serenidad, la conversación, la intimidad, el ocio, sería bueno paladear la lectura y luego hablar de lo que va a pasar a partir del miércoles. A ver si charlando de ello se me ocurre algo porque estoy como el que va presentar el examen final y luego no sabe qué va a hacer con la carrera.

Ya no me es tan fácil cada día, como a la mitad del año, cuando cogí carrerita, encontrar un tema tirado en el pasillo de la casa; ya levanté todos y descolgué los que había en las paredes y abrí los roperos y las alacenas para mostrar sin tapujos ni rubores falsos cómo es mi casa y cómo son mis días y mis horas; de sobra he instruido a quienes tienen la fineza de leerme sobre mis visitas al hospital a las aplicaciones de quimioterapia y de los efectos, a veces leves y otras no tanto, de los medicamentos adentro de mi sensible persona y de las consecuencias que algunos de ellos han provocado. Y como, para colmo, mi vida está bastante limitada a los ámbitos referidos, pocas aventuras hay, de ciudad o de campo, laborales o de sociedad, que me dieran pasto de ese que endulza la mano cuando se acerca para alimentar el ganado de la curiosidad. Es cierto que tengo los periódicos cerca, de donde no pocas veces he tomado informes, pero no me apetece hacer glosa de las noticias del mundo, no siento que haya nacido para eso.

Pero lo que debo confesar, antes a mí que a ustedes, es que me gusta mucho tener la obligación diaria de escribir aquí, por lo que desecho la idea de dejar de hacerlo o incluso de cambiar la periodicidad. Podría modificar quizás el formato, la estructura de los textos; buscar caminos diferentes, ponerme retos. Pero eso sería ir a más, y no sé si quiero ir a más, o simplemente seguir con lo que hago. Qué inquietud. Todo dependerá también, por supuesto, del estado de mi salud, porque el ánimo, que es el que pasa la gasolina a los pistones, a veces inyecta más y a veces nomás tose. Bah, es domingo, faltan lunes y martes; ya se verá. Hoy, que ya se diluyeron los efectos de la última aplicación médica, sería bueno tomarse un mezcalito y sentarse a platicar con algún amigo de tantas cosas estupendas que se podrían hacer si se pudiera.

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Licencias de manejo

Posted by aura en Sábado, 16 febrero, 2008

Me he encontrado en varias ocasiones con personas que están concentradas estudiando para su examen de manejo; obtener la licencia de conducir en España no consiste sólo en pagar el derecho correspondiente sino que hay que demostrar que uno está capacitado en la práctica y en la teoría para ingresar a esa cofradía corsaria que obtiene una patente para cruzar los mares de calles y carreteras viendo cómo medra con el espacio y con el tiempo. Atenidos a su temperamento, los españoles, una vez que tienen la pertenencia legal juzgan que pueden hacer lo que les dé la gana. Hay muchos muertos en carretera porque hay mucho carácter y mucho genio –A mí quién me va a decir a qué velocidad tengo que conducir-, declaró un día, un poco pasado de copas y con mucha chulería, el ex presidente Aznar, al criticar una medida preventiva puesta en práctica por el partido que echó al suyo en las anteriores elecciones. La lucha del gobierno por poner el bozal a la fiera es intensa y costosa, pero así son los españoles y hay que encontrar regulaciones que aminoren esos impulsos que causan tantos estragos y tantas vidas.

En México lo único que demuestra la posesión del carnet es que pagaste el impuesto correspondiente; si sabes o no manejar es cosa tuya, aunque como es una acción mecánica y sencilla, una vez que se convierte en segunda naturaleza tiene pocos secretos y prácticamente cualquiera lo puede hacer. Aunque no siempre fue así; yo recuerdo haber hecho examen de arranque, movimiento y estacionar, con un coche chatarra que servía muy bien para que los inspectores te reprobaran tantas veces como te negaras a pagarles el cómodo precio de la corrupción. El trámite, por supuesto, era oficialmente gratuito. Hasta que el gobierno tomó el negocio en sus manos y legalizó el pago quitando el motivo de descomposición moral a los sinodales, los exámenes. De modo que en México la licencia de manejar es una identificación aleatoria y la comprobación de que pagaste lo correspondiente, pero nadie siente que lo autorice a más. Por desgracia no conozco un estudio comparativo de accidentes de coche entre los dos países.

Pero yo, que hice un principio vital de mi negativa a estudiar para exámenes –razón por la que soy autodidacta-, me temo que voy a tener que hacerlo casi cincuenta años después de haber empezado esa actividad mecánica que he practicado durante toda mi vida. Y peor, cuando he iniciado ese alegato por el que reclamo que se legisle sobre la pertenencia de seguir produciendo vehículos de locomoción no colectivos o de servicio, cuando pido públicamente que algún país tenga las agallas para prohibir el coche particular. Pero voy a tener que hacerlo porque el pequeño subterfugio de que me he valido para manejar en España me parece indigno de quien se la pasa criticando: no tengo coche pero cuando tengo que manejar –cada vez menos, lo que agrava el peso de mi decisión- llevo conmigo mi pasaporte para, en caso de necesidad –que no me ha ocurrido nunca-, alegar que soy turista y mostrar mi licencia mexicana, ocultando que en realidad soy residente del país y sé que debería atenerme al reglamento y las normas. Aquí cabe también la expresión, aunque me duela: cuestión de temperamentos.

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Aguas con el Zócalo

Posted by aura en Viernes, 15 febrero, 2008

La carcasa, el armazón es lo que me despertó, lo que me duele; si pudiera voltearme y acomodarme sobre el otro costado estoy seguro de que lograría seguir durmiendo pero voy a tener que esperar a que se ablanden los huesos y se les afloje la carne que tienen apretada alrededor para poder echarme otra pestaña. Dormí cuatro horas seguidas en blandito y una más como montado en mula serrera que me llevaba a los tropezones y jaloneos hasta que ya no quise y me levanté. Le estaba dando vueltas con cierto regodeo al tema del Zócalo de la ciudad de México. La primera heterodoxia que se me ocurrió cuando participé en el primer gobierno democrático del D.F. fue organizar un baile público y gratuito con Celia Cruz. ¿Ya preguntaste si se puede bailar ahí?, me dijo una colega de alta jerarquía política sorprendida por mi ocurrencia. ¿Y quién nos lo va a impedir si el gobierno somos nosotros?, le contesté. No, pero cerciórate de que no haya restricciones constitucionales o limitaciones del uso para ceremonias oficiales. Así nos tenía acostumbrados el PRI; la ciudad y el país estaban enajenados, había que pedir permiso para usarlos. O eso era lo que nos habían grabado en lo profundo del alma.

Mucha gente no se acercó a este primer concierto porque creyó que era una tomadura de pelo, que se trataría de alguna imitadora de la cantante, pero corrió la voz de que sí era cierto y los conciertos se fueron llenando de todo ese mundanal que había sido siempre testigo de los grandes espectáculos internacionales que pasan por la ciudad pero a los que no tiene acceso porque las entradas más baratas cuestan lo de varios días de salario mínimo. Sí hay, pero no para mí, era la sensación colectiva en muchos millones de capitalinos. Luego ampliamos el espectro y comenzamos a hacer grandes exposiciones, presentaciones de poetas, ferias del libro y celebración de fiestas populares. La plaza se transformó, por obra y gracia de su uso real en un centro cultural de ingentes proporciones; mucho más que un estadio o que el auditorio más choncho que haya. El siguiente gobierno deshizo la infraestructura que armamos y cambió el signo de las presentaciones de artistas; al carecer de una política cultural propia se las cedió a los promotores comerciales, pero continuó usando el espacio como centro de cultura.

El actual ha tenido una visión más moderna y de mejor marketing; llegó al colmo de armar una pista de hielo gratuita para los capitalinos o de montar allí algún congreso internacional al aire libre. Su vocación cultural organizada y madura está entrando a los cánones modernos. Pero ya saltó la liebre. Ayer una senadora del PRI presentó una iniciativa para que el Zócalo pase a ser jurisdicción del gobierno federal. Puede ser una batalla dura y encarnizada, sobre todo si quienes defiendan la posición del gobierno de la ciudad lo abordan desde un punto de vista de política territorial y luchan con las puras armas institucionales. Se trata de una batalla de más calado; una batalla de la ciudad contra su clase política y el uso patrimonial del país. Hay que tomar en cuenta a la gente y hacerla entender lo que está en juego. Hasta ahora es un espacio ganado, de alta carga simbólica; simplemente hay que reforzar su uso con un programa fuerte de política cultural que la ciudad comprenda y asimile como propio y ella lo defenderá. Y luego dicen que la cultura es suplementaria.

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¿Día del amor y la amistad?

Posted by aura en Jueves, 14 febrero, 2008

De veras que es difícil ir haciendo valoraciones constantes que nos permitan entender un poco quiénes somos, o más bien, cómo somos. Ya no digamos las monstruosidades de los pueblos que no tienen estructuras de organización y de poder y se ven zarandeados por los advenedizos que hallan abiertas las oportunidades de ser algo que está confundido entre la fantasía y la enfermedad, herencia del saqueo colonial de todos los siglos; esos tiranos, señores de la guerra, que matan y mandan matar a miles o millones de personas con tal de ser el que posee la capa que a todos los demás da miedo mirar y que apoyados por los peores gobiernos de la tierra, los más ricos, venden barata la riqueza que sus países tienen para comprar armas con que jugar sus espeluznantes juegos. Con qué dolor se ha ido haciendo el mapa de África en las últimas décadas, y si estiramos el cuello, con qué dolor se ha ido haciendo la historia de los hombres sobre la tierra: Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga…

Luego, claro, todo el que puede se quiere ir. Y hasta el que no puede; cómo se pone en juego la misma vida para pasar una frontera y buscar en otro lado lo que aquí ya se sabe que definitivamente no hay. No hay trabajo, el trabajo está pagado en mucho menos de lo que vale y no tiene dignidad, no se presta para exaltaciones mínimas de la condición humana, como la que hace que Eumelo, un cuidador de puercos del siglo once o doce antes de Cristo, se nos haga hoy tan entrañable y sobrio en su prístina laboriosidad. Lo que hay son las grandes oleadas de refugiados que pasan por cientos de miles de una desgracia a otra arrastrando sus cadáveres hasta ver en dónde los pueden dejar para que desaparezcan lo más pronto posible. Y con esto hay que mirarnos y valorar lo que somos porque aunque no encontramos cómo hacer algo para enmendar esa aberrante imagen que nos devuelve el espejo, también hacemos todo lo posible por apagar la luz para no verla y que los demás que están cerca no la vean.

En México llevamos décadas negociando con los vecinos para que aprovechen la oferta pero ellos ven claro el peligro y se resguardan. Y en Europa, ahora que hay elecciones en España, el candidato de la derecha propone que se les haga un contrato, como si se tratara de iguales que pueden negociar; un contrato por el que se comprometan a aprender el idioma (hombre, pues si hay escuelas, si hay maestros, si hay tiempo para dedicarlo a aprender, ¿por qué no? Póngale usted que sí acepto. Qué más.), a respetar las costumbres españolas (¡qué extraña condición! ¿en qué consisten las costumbres y qué quieren decir con que las voy a respetar? No entiendo; ¿me lo puede explicar más despacito?) Y en estos despropósitos se va la saliva de lo que debería ser una conversación entre humanos. Y nos miramos al espejo. Qué extraña especie somos, qué incomprensible.

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El estanque de los batracios

Posted by aura en Miércoles, 13 febrero, 2008

De todo hay en el estanque. De todo. Ninguna luz le es ajena, ningún matiz omite su secreto, sólo es saber buscarlo y ahí está, lo mismo de color que de tono, de duración que de volumen. Todas las cosas que atañen a los demás y a uno mismo tienen ahí punto de partida, resguardo y sugerencia. Asómate, no más. Has de ver que a veces hierve erizado de temas –seres de todas las dimensiones y condiciones posibles que ahí habitan con naturalidad multiplican el espacio hasta hacérnoslo ver monstruosamente inabarcable- y otras parece un caldo liso, carente de todo prodigio; da un poco de asco imaginarse a uno mismo chapaleando entre esos viscosos líquidos tibios para buscar un tema. Mejor el periódico, la memoria, el radio, la ventana o la incursión en los alrededores; mejor de plano la primera mentira que se nos venga a la cabeza y a desarrollarla como si tuviéramos elementos de sobra para conocerla y tratarla, antes que empaparnos en tales miasmas corruptos de los que no sabemos –aunque siempre parece que no- si saldremos con vida, con salud, con el cucurucho de alegría necesaria para conjurar adversidades y poder llegar al día siguiente.

Pero de algún lado tiene uno que sacar lo que escribe todos los días; ni modo. No siempre están los asuntos formaditos sobre la mesa para que escojas el que más te venga a mano cuando te dispones a trabajar. Ya sabes que tienes un stock de materiales recurrentes y que siempre puedes acudir a ellos, pero allá tú, porque hay cosas que están en juego: tu credibilidad, la simpatía, tu habilidad de encantador. La enfermedad, el clima, la campaña electoral, las bonitas ocurrencias del Papa. Hace mucho, por ejemplo, que no hablo de la cocina, pero si alguien revisa las páginas de las últimas dos o tres semanas se dará cuenta de que ha sido prácticamente imposible desempeñarme en esos menesteres. La vena no está para que corran esas sangres. Y ¿qué?, ¿voy a mentir? Pues mira, sí, si vale la pena, si te lo van a creer y van a ser felices; pero ponerme a mentir para contar de unas croquetas aguadas que no hice o de un champurrado insípido que no consumí no viene a cuento.

En todo caso, y lo dejo para después, tengo pendiente un tema que siempre pasa volando cerca de mí y se me escapa: quiero razonar acerca de la conveniencia de legislar sobre las relaciones familiares. Ahora que andan en la campaña electoral cómo han trapeado con el tema, cada uno asegura que defiende más a la familia. Y yo creo que hay que buscar su punto de desintegración sensata. Por supuesto que la relación padres reproductores-hijos en formación merece toda la atención política, económica y social del mundo, pero hay que ponerle un límite; no puede ser que un hijito que vive con sus papis a los treinta y ocho años decida matarlos porque le invaden su espacio vital, y cosas por el estilo de las que está llena esa prensa horrorosa que tanto aprecian los españoles. Padres, hijos, nietos, hermanos y demás deben tener fecha de caducidad en cuanto a las responsabilidades de parentesco. Otra cosa es el cariño que se tengan, las ganas de verse, el amor, que no tiene modos de medirse…

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